La comunidad de San Gil y el departamento de Santander están de luto tras el fallecimiento del capitán Silverio Suárez Cordero, uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Gil y una de las figuras más representativas de la historia bomberil de la región.
El capitán Suárez Cordero falleció este lunes 8 de junio a los 88 años de edad, dejando tras de sí más de 45 años de servicio ininterrumpido, una trayectoria marcada por la entrega, la disciplina y el compromiso con la protección de la vida y los bienes de miles de santandereanos.
Desde 1980 integró la Junta de Oficiales de la institución y fue uno de los hombres que ayudó a construir las bases del organismo de socorro que hoy presta servicio a San Gil y a buena parte de la provincia de Guanentá.
A lo largo de su vida recibió múltiples reconocimientos por parte de la Gobernación de Santander, administraciones municipales, la Dirección Nacional de Bomberos y diversas entidades que destacaron su aporte al fortalecimiento de la gestión del riesgo y la atención de emergencias.
Para quienes compartieron con él durante décadas, la partida de Silverio Suárez representa la pérdida de una parte fundamental de la memoria histórica de la institución.
Así lo expresó el sargento retirado Luis Vesga, quien recordó al capitán como un hombre exigente, disciplinado y profundamente comprometido con la formación de nuevas generaciones de bomberos.
“Ayer murió parte de la historia de Bomberos. Él fue uno de los que inició este gran proyecto de la estación de bomberos. Muchas de las historias no quedaron escritas en documentos, pero él las conservaba en su memoria”, afirmó.
Vesga recordó además las innumerables jornadas de entrenamiento que compartieron en los antiguos espacios de práctica de la institución, donde Silverio insistía en la importancia de la disciplina, el trabajo en equipo y el servicio desinteresado a la comunidad.
Uno de los aspectos que más destacan quienes lo conocieron fue su profundo amor por el sector rural. Durante temporadas de sequía participó activamente en el suministro de agua a comunidades apartadas y nunca dudó en atender los llamados de quienes necesitaban ayuda.
Incluso durante la pandemia, cuando las restricciones por su edad le impedían participar directamente en las operaciones, permaneció atento al trabajo de sus compañeros, llamando constantemente para conocer el estado de las emergencias y el bienestar del personal.
Su legado va mucho más allá de los uniformes y las emergencias. Representa los valores de la solidaridad, la vocación de servicio, el liderazgo y el compromiso con la comunidad.
Para varias generaciones de bomberos, El capitán Silverio Suárez fue un ejemplo de vida y una inspiración permanente. Su historia demuestra que ser bombero no es únicamente una profesión o un voluntariado, sino una misión que se ejerce con pasión hasta el último día.
Hoy San Gil despide a uno de sus grandes servidores sociales, un hombre que dedicó buena parte de su existencia a proteger a los demás y cuyo nombre quedará para siempre ligado a la historia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de San Gil y al corazón de toda una comunidad agradecida.
Las exequias del Capitán Suárez se efectuaran en San Gil, este jueves 10 de junio a partir de las dos de la tarde en la capilla del Cementerio Valle de la Esperanza.