Restaurantes

Restaurantes se transforman incluso en cocinas ocultas para poder sobrevivir en Bucaramanga

Restaurantes se reinventan en Bucaramanga

Restaurantes de Bucaramanga enfrentan costos altos y crisis; más de 45 cerraron en 2025.

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La situación económica está golpeando con fuerza al sector gastronómico en Bucaramanga. Desde la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, se ha señalado que más de 45 restaurantes cerraron durante 2025 debido al aumento de costos como insumos, arriendos y el incremento del salario mínimo.

Ante este panorama, algunos negocios han tenido que transformarse y ahora operan como cocinas ocultas o han cambiado su modelo para reducir gastos y sostenerse.

Una de las voces que refleja esta realidad es la de Diana García, propietaria de Casa Amelia, un gastrobar en Bucaramanga ubicado en la calle 52 con carrera 34, que lleva apenas cuatro meses en funcionamiento.

“Los costos han tenido un aumento sustancial. Si se lo trasladamos al cliente, simplemente no nos comprarían. Estamos asumiendo ese impacto, pero eso reduce nuestra rentabilidad”, explicó.

Según García, el incremento del salario mínimo no solo impacta la nómina, sino que desencadena un efecto en cadena. “Todos los proveedores suben precios: alimentos, licores, insumos. No es solo una variable, es todo el sistema el que se encarece”.

En su caso, por ejemplo, un menú que hoy cuesta alrededor de 21 mil pesos debería subir a 25 o 27 mil para cubrir costos, algo que considera inviable por el tipo de público de la zona, donde hay hospitales y centros médicos.

“La gente dejaría de comprar. Entonces preferimos mantener precios y asumir el golpe, pero eso no sabemos hasta cuándo sea sostenible”, añadió.

Estrategias para no cerrar restaurantes

Ante la presión financiera, Casa Amelia ha optado por nuevas estrategias para generar volumen de clientes sin subir precios.

“Estamos haciendo alianzas con colectivos culturales, de poesía y teatro. La casa se volvió más cultural. Necesitamos volumen para sostenernos”, indicó.

El establecimiento ahora realiza eventos culturales en Bucaramanga, encuentros para mujeres, muestras de arte, música en vivo y actividades culturales, buscando atraer más público y diversificar ingresos.

García reconoce que, si la situación continúa igual, el cierre sería una posibilidad real: “Si siguiéramos solo con el músculo financiero con el que arrancamos, tendríamos que cerrar. Por eso estamos haciendo alianzas para resistir este momento”.

Cambio en el modelo de los restaurantes

Mientras algunos restaurantes reducen horarios o personal, otros migran a modelos como cocinas ocultas, domicilios propios o alianzas con otros negocios para compartir gastos.

El sector gastronómico, uno de los que más dinamiza la economía local y el empleo, enfrenta así uno de sus momentos más retadores, en medio de un aumento generalizado de costos que pone a prueba la sostenibilidad de muchos restaurantes en Bucaramanga.