Agricultura

Santander le apuesta al fortalecimiento del desarrollo rural mediante la agricultura

Campo santandereano

Los pequeños productores impulsan proyectos sostenibles y dinamizan el desarrollo regional a través del fortalecimiento de sus capacidades.

Gobernación de Santander En Santander se estima que alrededor del 70% de los alimentos que se consumen dependen de los pequeños productores

En Santander, la seguridad alimentaria y el desarrollo rural se sostienen principalmente gracias al trabajo de los pequeños productores y la agricultura familiar. Según datos oficiales de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), en el territorio santandereano se estiman 694.438 hectáreas dedicadas a la agricultura familiar, lo que representa aproximadamente el 23 % del área total del departamento.

Esta extensión confirma el rol estratégico de los campesinos y pequeños productores en la provisión de alimentos locales, ya que se estima que alrededor del 70 % de los alimentos consumidos en Santander dependen de estas unidades productivas.

Los pequeños productores santandereanos no solo abastecen la mesa de las familias del departamento, sino que también impulsan el desarrollo sostenible mediante proyectos que fortalecen capacidades productivas, promueven prácticas ecológicas y dinamizan las economías locales y regionales, llevando productos locales a otros departamentos y regiones de Colombia.

A pesar de desafíos como el acceso limitado a la tierra, el capital, la tecnología y los mercados, estas comunidades avanzan gracias a intervenciones focalizadas que fomentan la organización colectiva, la productividad y la resiliencia.

En zonas clave del departamento, programas de fortalecimiento rural liderados por empresas como la Fundación Alpina se adaptan a la cultura, geografía y recursos locales. Estas iniciativas incluyen el acompañamiento en prácticas sostenibles, organización productiva, liderazgo femenino y acceso a mercados estables.

Gracias a ellas, las comunidades mejoran su autonomía en la gestión de recursos, incrementan la productividad, implementan monitoreo agroclimático con herramientas digitales y cuentan con insumos e infraestructura adecuada.

Ejemplos concretos se observan en municipios como Rionegro, donde alianzas con entidades como la Fundación Grupo Bios y otras han fortalecido asociaciones rurales en gestión asociativa, productividad sostenible y liderazgo territorial.

Estos procesos generan impactos positivos en el entorno, el bienestar comunitario y el arraigo territorial, consolidando proyectos de vida sostenibles que transforman el campo santandereano.

El liderazgo local emerge como motor clave de cambio: los productores no solo fortalecen sus iniciativas, sino que impulsan el crecimiento económico y social, promoviendo la participación activa de las mujeres rurales en la organización y producción.

Impulso al campo santandereano

En Bucaramanga, la Secretaría de Agricultura de Santander dio un paso clave para impulsar el campo al instalar la primera mesa técnica de compras públicas locales y mercados campesinos de 2026.

El encuentro, realizado en las instalaciones de la Cámara de Comercio, reunió esfuerzos para promover la comercialización directa de los productores y fortalecer los circuitos cortos de abastecimiento, buscando un agro más competitivo y sostenible.

Panorama nacional

En Colombia, la situación es similar: según la FAO y el Ministerio de Agricultura, alrededor del 70 % de los alimentos consumidos provienen de la agricultura campesina, familiar, étnica y comunitaria.

Los pequeños productores enfrentan barreras comunes como limitaciones en tecnología y mercados, pero el fortalecimiento de capacidades técnicas, socioemocionales y de cooperación permite superarlas, fomentando asociatividad, producción diversificada y ecológica y empoderamiento comunitario.

El esfuerzo conjunto de las autoridades y las organizaciones que le apuestan al desarrollo rural contribuye a tener un campo desarrollado y sostenible en todo el país.