San Gil

Caminó 100 kilómetros para encontrarse a sí mismo: la travesía que inspira desde San Gil

Yoyao caminando hacia Bucaramanga

Yoyao Pinzón caminó 100 km de San Gil a Bucaramanga en 24 h: un reto mental y espiritual para vencer adversidades y anunciar su próximo desafío.

Yoyao Pinzón Hace más de 20 años enfrentó dos graves enfermedades, una experiencia que transformó su vida y fortaleció su fe y propósito.

Lo que para muchos parecía una locura terminó convirtiéndose en una historia de perseverancia, fe y transformación personal. El deportista sangileño Yoyao Pinzón sorprendió al recorrer 100 kilómetros a pie entre San Gil y Bucaramanga, una travesía que completó en 24 horas continuas, pero que, según él, tuvo un propósito mucho más profundo que el deportivo: demostrar que los verdaderos límites están en la mente y que siempre es posible levantarse después de las adversidades.

Durante una entrevista concedida a RCN Radio, Pinzón explicó que la caminata nació como un desafío consigo mismo y no como una competencia frente a otras personas.

"Fue un reto físico, pero sobre todo un reto mental y espiritual. Cada kilómetro fue una oportunidad para crecer, evaluarme y entender que muchas veces los límites no están en el cuerpo sino en la mente", aseguró.

El deportista reveló que detrás de esta experiencia existe una historia personal marcada por una situación que vivió hace más de dos décadas, cuando enfrentó dos graves enfermedades que, según recordó, comprometieron seriamente su vida. Esa experiencia lo llevó con los años a replantear el rumbo de su existencia y a buscar un propósito basado en la fe, la disciplina y el crecimiento personal.

La caminata también buscó convertirse en un mensaje para quienes atraviesan dificultades emocionales o problemas de salud mental. Pinzón aseguró que muchas personas abandonan sus sueños ante el primer obstáculo y quiso demostrar que siempre existe una alternativa para seguir adelante.

Durante el recorrido enfrentó ampollas, deshidratación, bajas temperaturas en el Alto de Aratoca, el intenso calor del Cañón del Chicamocha y largas horas de oscuridad, iluminado únicamente por una linterna. Sin embargo, asegura que cada dificultad fue compensada por el apoyo recibido de familiares, amigos y personas que, al verlo caminar, decidieron detenerse para brindarle agua, alimentos o simplemente unas palabras de ánimo.

Aunque no realizó una preparación específica para este desafío, explicó que su práctica constante del deporte le permitió afrontar el recorrido con confianza. Más allá del entrenamiento físico, afirma que la verdadera preparación estuvo en la decisión de no renunciar cuando aparecieron el cansancio y el dolor.

Ahora, lejos de dar por terminada la aventura, Yoyao Pinzón ya prepara su siguiente desafío: ascender caminando hasta el Alto del Picacho, un recorrido de cerca de 48 kilómetros en permanente ascenso, previsto para el puente festivo del 7 de agosto, para el cual esta vez sí realizará una preparación física y mental más exigente.

El deportista espera que esta sea apenas la primera de muchas expediciones por Colombia y, posteriormente, por otros países. Su propósito, dice, es documentar cada experiencia y llevar el nombre de San Gil y de Santander a cada uno de los lugares que visite.

"Quiero demostrar que desde esta tierra también nacen personas capaces de enfrentar grandes desafíos. Mi sueño es recorrer Colombia y luego el mundo, siempre llevando la bandera de San Gil en alto", concluyó.