En Bucaramanga ya se lograron dos capturas por hurtos de cableado de semáforos. Durante los últimos meses, esta modalidad delictiva ha afectado considerablemente el sistema semafórico, generando caos vehicular, trancones y un mayor riesgo de accidentalidad en las principales vías de la capital santandereana.
Los hechos más recientes ocurrieron durante la tarde-noche del jueves 15 de abril, alrededor de las 6:40 p.m., en la Avenida La Rosita con carrera 18, en el barrio La Concordia.
Un hombre y una mujer fueron sorprendidos en flagrancia mientras extraían cable de interconexión desde una cámara subterránea.
Estas personas intentaban ocultar el cableado bajo bultos de reciclaje en un vehículo conocido popularmente como “zorra”, con el fin de evadir a las autoridades.
Uniformados de la Policía Metropolitana de Bucaramanga lograron interceptarlos y recuperar el material hurtado.
En el operativo se incautaron aproximadamente 150 metros de cable de interconexión UTP de cien pares, con un valor comercial de $11.250.000.
El secretario del Interior de Bucaramanga, Alfonso Pinto Frattali, se refirió al caso: “Se logra la captura de dos sujetos que estaban robándose el cableado de la red semafórica de nuestra ciudad. Una red que ha sido afectada por el vandalismo y que necesita una renovación. Aquí seguimos trabajando para darle seguridad a los bumangueses y proteger la infraestructura”.
Las dos personas capturadas fueron puestas a disposición de las autoridades competentes.
Estos cables cumplen una función clave en la transmisión de datos hacia la sala de control y monitoreo con los que cuenta la administración municipal para controlar y programar la red semafórica.
Su robo no solo afecta el patrimonio público, sino que desestabiliza la movilidad en puntos críticos y pone en riesgo la vida de conductores y peatones.
La problemática se ha venido agravando. En los últimos meses, los reiterados hurtos de cableado han dejado varios semáforos fuera de servicio, provocando desorden vial constante en la ciudad.
La misma modalidad delictiva se ha extendido al alumbrado público, dejando sectores en oscuridad y aumentando los riesgos de inseguridad para conductores y peatones.