El regreso del clásico del oriente colombiano al fútbol de primera división, tras 6 años de ausencia, dejó un empate en la cancha, pero una dura derrota en las tribunas y en las afueras del estadio General Santander.
En varios videos aficionados se pudo observar que hubo varios hechos de violencia en torno al desarrollo del partido entre Cúcuta Deportivo y Atlético Bucaramanga (que terminó 2-2), enfrentamientos entre hinchas y uniformados de la Policía, así como ataques en contra de algunos simpatizantes del equipo ‘leopardo’, que a pesar del cierre de fronteras, estuvieron presentes en la capital nortesantandereana.
El rival fue la violencia
El hecho más lamentable fue el de un hincha del Bucaramanga que perdió la vida tras recibir ataques con arma blanca, situación que generó malestar en la comunidad futbolera colombiana, que ve con preocupación que este tipo de actos violentos sigan ocurriendo en la actualidad.
Como Camilo Andrés Rojas fue identificado el simpatizante de Atlético Bucaramanga que perdió la vida en inmediaciones del estadio General Santander, el joven se suma a los cientos de casos de hinchas que han perdido la vida en actos de violencia e intolerancia en los estadios de Colombia.
Camilo Andrés era estudiante de Veterinaria y un fiel seguidor del Atlético Bucaramanga, siguiendo al equipo el año inmediatamente anterior en los partidos de Copa Libertadores y Copa Sudamericana en Brasil.
Según datos de las autoridades, el joven santandereano perdió la vida en inmediaciones del 'Puente Jorobado', ubicado sobre la avenida Gran Colombia y el Canal de Bogotá, a pocos metros del estadio General Santander de Cúcuta.
Rechazo a la violencia en el fútbol
La muerte del joven simpatizante de Atlético Bucaramanga reabre la discusión sobre la violencia en los estadios de Colombia, la capacidad de la Fuerza Pública para garantizar el bienestar de los asistentes a este tipo de eventos y la necesidad de tomar acciones concretas para evitar que este tipo de situaciones se sigan presentando.
Cristian Portilla, alcalde de Bucaramanga, se refirió a este tema, indicando su indignación por lo sucedido: “Lo sucedido en Cúcuta tras el clásico del oriente es lamentable y muy preocupante. Esto nos lleva a una profunda reflexión sobre cómo se está viviendo el fútbol en Colombia. Lo que debería ser una fiesta deportiva se ha convertido en un escenario de violencia y muerte con familias que hoy pierden seres queridos”.
La División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), aún no se ha referido a esta situación, aunque, como suele suceder en este tipo de casos, se espera que el ente que regula el fútbol profesional en Colombia multe al equipo ‘motilón’ por lo sucedido durante el desarrollo del partido.