Una familia del sur de Santander vivió momentos de pánico luego de caer en una presunta modalidad de estafa y extorsión telefónica que inició con una aparente oferta laboral publicada en redes sociales. Lo que parecía ser una oportunidad de empleo terminó convirtiéndose en una experiencia de terror marcada por amenazas, llamadas intimidantes y exigencias de dinero.
Según el relato entregado por una de las víctimas, identificada bajo el nombre ficticio de María Flores por motivos de seguridad, todo comenzó cuando su hijo encontró en Facebook una publicación donde solicitaban una pareja para administrar una finca. La propuesta ofrecía labores relacionadas con el campo y un salario de aproximadamente 1 millón 615 mil pesos, cifra que llamó la atención de los jóvenes ante la necesidad de conseguir empleo.
La supuesta entrevista fue programada en el municipio de El Socorro. Allí, las víctimas comenzaron a recibir llamadas constantes de quienes se hacían pasar por empleadores. Durante la conversación, les preguntaron sobre experiencia en labores agrícolas y además solicitaron números telefónicos de familiares como “referencias personales”.
Poco después, los delincuentes empezaron a comunicarse con los familiares asegurando que los jóvenes habían sido retenidos por un grupo armado ilegal y exigían inicialmente 3 millones de pesos para supuestamente dejarlos en libertad. Incluso enviaron fotografías manipuladas de uno de los jóvenes acompañadas de mensajes amenazantes.
La situación generó una profunda crisis emocional en la familia. Mientras los supuestos captores presionaban por dinero, los familiares intentaban desesperadamente contactar a las víctimas, quienes tenían restringido el uso de sus celulares porque los delincuentes les habían pedido apagar los datos móviles bajo el pretexto de elaborarles un carnet laboral.
Gracias a la rápida reacción de otros familiares y al acompañamiento de la Policía, lograron establecer que se trataba de una modalidad de extorsión desde centros carcelarios, una práctica que las autoridades han advertido en múltiples ocasiones en diferentes regiones del país. Finalmente, los jóvenes lograron cortar la comunicación con los delincuentes y salir del lugar sin sufrir daños físicos.
La Policía Nacional y el GAULA han reiterado en varias campañas de prevención que muchas bandas criminales utilizan falsas ofertas laborales para obtener información personal y luego ejecutar llamadas extorsivas. Entre las principales recomendaciones está verificar siempre las vacantes, desconfiar de ofertas demasiado atractivas, evitar entregar datos familiares y confirmar la existencia real de las empresas contratantes.
Casos similares han sido reportados en distintas zonas de Colombia, especialmente a través de redes sociales y plataformas de clasificados digitales. Las autoridades insisten en que, ante cualquier llamada intimidante, la ciudadanía debe conservar la calma, no consignar dinero y comunicarse inmediatamente con la línea 165 del GAULA o con la Policía Nacional.
Hoy, esta familia santandereana asegura que decidió hacer pública su historia para evitar que otras personas pasen por la misma situación. El mensaje es claro: detrás de una aparente oportunidad laboral puede esconderse una red de delincuentes aprovechándose de la necesidad y la desesperación de quienes buscan trabajo.