Feminicidio

Paula soñaba con ser policía: el doloroso adiós a la joven tecnóloga asesinada en Santander

Crimen de Paula en Santander.

La comunidad de Santander exige justicia por la muerte de Paula Coca, quien se preparaba para servir a la patria.

Captura video establecimiento/ Foto suministrada Crimen de Paula en Santander.

La joven, tecnóloga en Investigación Policial, fue asesinada en el establecimiento donde trabajaba, en la vía San Gil-Socorro. El hombre señalado por el feminicidio, de 63 años, habría insistido en acercarse a ella pese a que no correspondía a sus pretensiones. El sujeto aceptó los cargos y permanece en prisión.

¿Quién era Paula Carley Coca Murcia?

Paula Carley Coca Murcia tenía apenas 23 años y muchos planes por delante. Había elegido un camino relacionado con la seguridad y el servicio a los demás: era tecnóloga en Investigación Policial y uno de sus mayores proyectos era ingresar formalmente a la Policía Nacional. Sin embargo, sus aspiraciones quedaron truncadas por un ataque violento que terminó con su vida en un establecimiento comercial de Pinchote, Santander. Hoy, mientras sus familiares y amigos se preparan para despedirla, su historia genera dolor e indignación.

La joven fue asesinada el pasado domingo en un negocio ubicado en el sector La Recta, en el kilómetro dos de la carretera que comunica a San Gil con Socorro. Era el lugar donde trabajaba y donde, según la información conocida durante las audiencias judiciales, también había comenzado a coincidir con el hombre señalado de agredirla. Un video habría registrado el momento del ataque, ocurrido cuando Paula se encontraba acostada en una hamaca dentro del establecimiento.

La agresión fue perpetrada con un arma cortopunzante. Las heridas que recibió le causaron la muerte y dejaron a sus seres queridos enfrentados a una pérdida irreparable. La reacción de la Policía permitió capturar a Leonardo Gómez Bernal, de 63 años, señalado como responsable del crimen. El hombre fue presentado ante la justicia y permanece privado de la libertad después de aceptar los cargos por feminicidio agravado.

Durante las audiencias, la Fiscalía expuso detalles que permitieron conocer el contexto previo a la tragedia. Según la investigación, Gómez Bernal frecuentaba el establecimiento como cliente y allí comenzó a tener contacto con Paula. Con el paso del tiempo, presuntamente intentó acercarse a ella de una manera sentimental, pero la joven no correspondió a sus pretensiones.

Ese rechazo, que debía ser suficiente para poner fin a cualquier intento de acercamiento, habría sido seguido por comportamientos de acoso e insistencia. La Fiscalía señaló que el hombre habría continuado buscando a Paula pese a que ella no estaba interesada en establecer una relación. Esos antecedentes forman parte de las circunstancias que ahora examinan las autoridades para esclarecer el feminicidio.

La diferencia de 40 años entre Paula y el hombre señalado también dio lugar a comentarios y versiones sobre una supuesta relación sentimental. No obstante, de acuerdo con la información entregada por la Policía, los dos no eran pareja ni mantenían un vínculo amoroso. El contacto entre ellos se habría originado porque él visitaba el negocio donde ella trabajaba, una circunstancia que no significaba que existiera una relación personal entre ambos.

El video que habría captado la agresión se convirtió en otro elemento de interés para la investigación. El material permitiría observar lo ocurrido dentro del establecimiento y será valorado por las autoridades judiciales como parte del proceso. Mientras se conocen más detalles, la crudeza del ataque ha profundizado la conmoción entre quienes conocían a Paula y entre los habitantes de esta zona de Santander.

Pero Paula no puede ser recordada únicamente por la manera en que fue asesinada. También era una joven que se había preparado académicamente, que tenía una vocación definida y que imaginaba un futuro en el que pudiera desarrollar su formación en Investigación Policial. Su deseo de hacer parte de la Policía Nacional habla de un proyecto de vida que estaba en construcción y que, a sus 23 años, todavía tenía muchas oportunidades por delante.

Su muerte ha provocado manifestaciones de rechazo y llamados de justicia. En San Gil, un grupo de mujeres salió a las calles para exigir que el asesinato no quede en la impunidad y para reclamar que ninguna mujer tenga que vivir situaciones de acoso o violencia por rechazar las pretensiones de otra persona. La movilización también fue una expresión de solidaridad con la familia de Paula, que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.

El caso vuelve a poner en evidencia una realidad dolorosa: ninguna mujer está obligada a corresponder a los sentimientos de otra persona, aceptar acercamientos que no desea ni soportar insistencias después de expresar su rechazo. La decisión de Paula de no establecer una relación sentimental debía ser respetada. Ahora, ese antecedente hace parte de la investigación que busca establecer qué ocurrió antes del ataque y cuáles fueron las circunstancias que llevaron a que la joven perdiera la vida.

Mientras tanto, Leonardo Gómez Bernal continúa en prisión tras aceptar los cargos por feminicidio agravado. El proceso judicial deberá avanzar con la valoración de los elementos probatorios, entre ellos el registro audiovisual del ataque y los antecedentes de presunto acoso expuestos por la Fiscalía. Las autoridades tendrán que esclarecer plenamente los hechos y garantizar que se adelante el procedimiento correspondiente.

Para sus familiares y amigos, sin embargo, ninguna actuación judicial podrá devolverles a Paula. Quedarán sus recuerdos, sus proyectos, su formación y ese sueño de vestir el uniforme de la Policía Nacional que ya no podrá cumplir. En Pinchote, San Gil y otros lugares de Santander, su nombre se convirtió en símbolo de un reclamo de justicia. Paula tenía 23 años, una profesión, ilusiones y una vida por recorrer. Su historia no debería reducirse al crimen que acabó con ella, sino también recordarse por la joven que fue y por el futuro que merecía vivir.