Terremoto

Plata del 4x1000 podría ayudar a reconstruir zonas destruidas por el terremoto en Colombia

Gustavo Moreno, senador santandereano

Recursos del 4x1000 se podrían utilizar para la recuperación de las zonas destruidas por el terremoto en Colombia.

Nelson Cipagauta El senador santandereano, Gustavo Moreno, propuso la destinación del 4x1000 para invertir en la recuperación de la zona destruida por el terremoto

Una propuesta presentada por el senador santandereano Gustavo Moreno, busca destinar el recaudo del 4x1.000 durante los próximos tres años para la recuperación de la zona de la tragedia del terremoto.

El congresista indicó que según el Gobierno Nacional la recuperación de la región está en $30 billones para el Eje Cafetero, El Chocó y Cali, zonas que quedaron destruidas con el terremoto del pasado 10 de agosto.

Según explicó el recaudo anual del 4X1000 es de 18 billones de pesos y si se destinara por los próximos 3 años, se lograría una destinación de $54 billones, que alcanzarían para la reconstrucción de la zona afectada con el terremoto.

Según el planteamiento, el 4x1.000 fue creado en 1998 como una medida temporal para contribuir a la recuperación del sistema financiero colombiano. Posteriormente, el impuesto también fue utilizado para atender las necesidades de reconstrucción derivadas del terremoto que afectó al Eje Cafetero en 1999.

Recursos para atender las zonas afectadas

El planteamiento propone que, durante uno o tres años, los recursos derivados del impuesto sean destinados específicamente a la recuperación de territorios afectados por catástrofes.

Entre las regiones mencionadas se encuentran el Chocó, el Eje Cafetero y sectores del Valle del Cauca, donde las emergencias han dejado daños en infraestructura, viviendas y servicios que requieren inversiones para su recuperación.

La iniciativa parte de la idea de que los colombianos ya realizan un aporte cada vez que efectúan determinadas operaciones financieras, incluso a través de plataformas y aplicaciones de pagos digitales, por lo que esos recursos podrían tener durante un periodo una destinación concreta y visible para la ciudadanía.

“Todos los colombianos queremos aportar, todos los colombianos queremos ayudar a la reconstrucción de la catástrofe”, señala el planteamiento, al destacar que la ciudadanía ha contribuido de diferentes maneras ante situaciones de emergencia, desde donaciones de alimentos hasta elementos básicos para las familias damnificadas.

Una reducción progresiva hasta 2030

Uno de los puntos centrales de la propuesta es establecer un cronograma para desmontar el impuesto. La intención sería mantener temporalmente la contribución con una destinación específica para atender las zonas afectadas y avanzar después hacia su reducción progresiva.

El objetivo planteado es que para 2030 el 4x1.000 haya desaparecido completamente, evitando que una medida creada originalmente como extraordinaria continúe convirtiéndose en una fuente permanente de recursos para el Estado.

La propuesta abre así el debate sobre el futuro del gravamen, su impacto sobre los usuarios del sistema financiero y la posibilidad de utilizar temporalmente esos recursos para financiar la reconstrucción de territorios afectados por emergencias.

El eventual desmonte, sin embargo, tendría que considerar el impacto que actualmente tiene este impuesto sobre las finanzas públicas y definir mecanismos que permitan garantizar los recursos necesarios para atender las obligaciones del Estado mientras se reduce progresivamente la tarifa.

1. ¿Cuál es la iniciativa frente al 4x1.000?

La propuesta plantea reducir gradualmente el impuesto del 4x1.000 al 3x1.000, luego al 2x1.000 y finalmente al 1x1.000, hasta lograr su eliminación definitiva.

2. ¿A dónde se destinarían temporalmente los recursos?

Durante uno o tres años, los recursos podrían ser destinados a la reconstrucción de las zonas afectadas por desastres, entre ellas el Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.

3. ¿Cuándo se busca eliminar completamente el 4x1.000?

La propuesta contempla que el impuesto sea desmontado progresivamente y desaparezca en el año 2030, luego de un periodo en el que sus recursos tendrían una destinación específica para la reconstrucción.