La intervención en el kilómetro 53 de este corredor vial ya alcanza el 75 % de ejecución. El tránsito continúa regulado a un carril y los vehículos de más de tres ejes no pueden utilizar este tramo mientras avanzan los trabajos.
La recuperación del paso por el sector Pescadero, en la vía entre Bucaramanga y San Gil, entra en una etapa decisiva. El Instituto Nacional de Vías, Invías, reportó que las obras que se adelantan para mitigar los daños ocasionados por el río Chicamocha ya alcanzaron un 75 % de avance, por lo que la expectativa es que esta intervención pueda quedar terminada antes del próximo 30 de septiembre.
El problema comenzó con la afectación de la banca de la carretera como consecuencia de la socavación provocada por el río Chicamocha, una situación que obligó a establecer medidas especiales para mantener el corredor operativo, pero bajo condiciones controladas. Desde entonces, este punto se ha convertido en uno de los sectores que requiere mayor atención dentro de este importante eje vial de Santander.
La intervención actual está enfocada en contener y estabilizar la zona comprometida. Para ello, los equipos adelantan trabajos de protección con enrocados y fortalecimiento de las estructuras de contención, buscando disminuir el impacto del río sobre la infraestructura y recuperar las condiciones necesarias para que el tránsito pueda avanzar posteriormente sin las restricciones que hoy permanecen vigentes.
Por ahora, quienes utilizan esta carretera deben tener en cuenta que el paso continúa habilitado únicamente por un carril. Además, permanece la prohibición para los vehículos de más de tres ejes, una medida que se mantendrá mientras los especialistas determinan que la infraestructura intervenida ofrece las condiciones de seguridad requeridas.
Esta situación ha tenido consecuencias directas para el transporte en la región. Los conductores y empresas que utilizan habitualmente este corredor han tenido que modificar sus recorridos, afrontar mayores tiempos en carretera y asumir costos adicionales. También las comunidades que dependen de esta vía han sentido las dificultades generadas por las condiciones actuales de movilidad.
Equipos y personal en la vía
Invías señaló que entiende el impacto que estas restricciones representan para los diferentes usuarios del corredor y aseguró que el propósito es avanzar con los trabajos dentro del cronograma previsto. La presencia de los equipos técnicos en Pescadero se mantiene de manera permanente para supervisar las actividades y hacer seguimiento al comportamiento de la zona intervenida.
Pero la fecha del 30 de septiembre no significa que el problema de Pescadero quede solucionado definitivamente. El objetivo inmediato es recuperar las condiciones de seguridad y movilidad, mientras se desarrolla una intervención de mayor alcance que permita atender las causas y condiciones que afectan este tramo de la carretera.
En ese sentido, Invías también trabaja en los estudios y diseños de una solución integral para Pescadero. Este proceso registra actualmente un avance del 20 % y está proyectado para concluir en diciembre de 2026. Los resultados permitirán establecer con mayor precisión cuáles son las obras que deberán ejecutarse para garantizar una respuesta permanente.
La diferencia entre ambas intervenciones es fundamental. Mientras las obras que actualmente se ejecutan buscan mitigar el daño y permitir recuperar la movilidad en el corto plazo, los estudios en desarrollo servirán como base para definir una alternativa estructural que ofrezca mayor estabilidad al corredor en el futuro.
Mientras se mantienen las restricciones, los usuarios cuentan con alternativas para evitar el tramo afectado. Para determinados recorridos se encuentra habilitado el corredor Tunja–Duitama–Málaga–Pamplona–Bucaramanga. Los vehículos de hasta tres ejes también pueden utilizar la ruta Socorro–Zapatoca–Girón, de acuerdo con las condiciones establecidas para el tránsito.
Invias hace un llamado a la comunidad
Las autoridades mantienen el llamado a los conductores para que consulten las condiciones del corredor antes de emprender el viaje y respeten las instrucciones establecidas en Pescadero. El paso a un carril y la restricción para vehículos pesados no son medidas permanentes, pero sí necesarias mientras se completa la recuperación del sector.
La expectativa de los usuarios está puesta ahora en que el avance del 75 % se traduzca en el cumplimiento del plazo anunciado y que, antes de finalizar septiembre, pueda completarse esta fase de las obras. Posteriormente deberá realizarse la evaluación técnica correspondiente para determinar si el tramo está en condiciones de recuperar progresivamente su operación normal.
El reto será mantener ese ritmo de trabajo y, al mismo tiempo, avanzar en la solución de fondo. La finalización de los estudios y diseños prevista para diciembre de 2026 será un paso determinante para conocer cuál será la intervención definitiva que necesita este punto de la vía.
Pescadero es un corredor estratégico para Santander y cualquier afectación en este tramo tiene repercusiones que van más allá de los viajeros que transitan diariamente por la carretera. El transporte de mercancías, las actividades comerciales y la conexión entre diferentes municipios dependen en buena medida de que esta vía permanezca operativa y en condiciones adecuadas.
Prioridad en las obras
Por ahora, la prioridad está concentrada en terminar la obra de mitigación, garantizar la seguridad de quienes circulan por el sector y reducir las restricciones tan pronto como las condiciones técnicas lo permitan. En paralelo, Invías deberá continuar con la planeación de la solución definitiva.
El Instituto aseguró que seguirá informando sobre el desarrollo de los trabajos y mantendrá comunicación con transportadores, comunidades y autoridades territoriales. La meta inmediata es que Pescadero supere esta contingencia antes de finalizar septiembre; la de largo plazo, que el sector cuente con una solución que permita evitar nuevas afectaciones y garantizar la conectividad vial de Santander.