Mientras Colombia enfrenta los efectos del fenómeno de El Niño, caracterizado por la disminución de las lluvias, el aumento de las temperaturas y la reducción de los caudales en diferentes regiones del país, Santander también se prepara para afrontar este periodo de menor disponibilidad hídrica.
En el área metropolitana de Bucaramanga, el sistema de acueducto cuenta con infraestructura, obras de expansión y acciones de conservación ambiental que buscan garantizar el suministro de agua para más de 1,2 millones de habitantes de Bucaramanga, Floridablanca y Girón.
El fenómeno de El Niño representa uno de los principales desafíos para los sistemas de abastecimiento de agua, debido a la disminución de las precipitaciones y al descenso en los niveles de las fuentes hídricas.
Ante este panorama, el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) informó que ha fortalecido durante los últimos años su capacidad operativa para responder a eventuales periodos de sequía y mantener la continuidad del servicio para más de 337.000 suscriptores.
Una de las estrategias implementadas ha sido la protección de los ecosistemas que abastecen de agua al área metropolitana.
Actualmente, la empresa conserva 12.276 hectáreas de su propiedad y otras 1.239 hectáreas pertenecientes al municipio de Bucaramanga, distribuidas en diez predios destinados a la preservación de zonas de recarga hídrica.
Dentro de estas acciones se incluyen programas de reforestación con especies nativas, restauración de áreas degradadas, protección de nacimientos de agua, acuerdos de conservación con propietarios rurales mediante esquemas de Pago por Servicios Ambientales y proyectos de educación ambiental orientados a preservar las fuentes abastecedoras.
El sistema de abastecimiento está conformado por cinco captaciones, cinco plantas de tratamiento de agua potable, más de 45 tanques de almacenamiento y cerca de 1.509 kilómetros de redes de distribución.
El suministro proviene de las fuentes Tona, Suratá y río Frío, además del Embalse de Bucaramanga, que sirve como respaldo durante temporadas de baja disponibilidad de agua.
Según la información suministrada por el AMB, la capacidad instalada permite tratar hasta 4.600 litros de agua por segundo, mientras que las fuentes abastecedoras garantizan una oferta mínima cercana a 2.400 litros por segundo.
A esto se suma el Embalse de Bucaramanga, con una capacidad de almacenamiento de 17 millones de metros cúbicos, suficiente para mantener la continuidad del servicio durante aproximadamente nueve meses en caso de un verano severo.
La empresa también indicó que ha modernizado el monitoreo hidrológico mediante estaciones meteorológicas y sistemas de seguimiento en tiempo real del comportamiento de las cuencas abastecedoras, con el fin de anticipar posibles disminuciones en los caudales y activar los planes de contingencia cuando sea necesario.
Aunque las condiciones técnicas y operativas permiten afrontar el fenómeno de El Niño, especialistas insisten en que el uso eficiente del agua continúa siendo un factor determinante. Reducir el desperdicio y promover hábitos de consumo responsable en los hogares, el comercio, la industria y las instituciones contribuirá a preservar la disponibilidad del recurso durante los meses en los que se prevé una menor oferta hídrica en la región.