San Gil

Santander se prepara para un fuerte Fenómeno de El Niño que podría afectar la cosecha cafetera

Cafeteros en riesgo fenómeno del niño

El Comité de Cafeteros de Santander alertó que la llegada de un fuerte fenómeno de El Niño podría reducir la producción, afectar la calidad del grano y aumentar la presencia de broca. El gremio pidió a los productores adoptar medidas preventivas para proteger la próxima cosecha.

Comité de Cafeteros de Santander-Freepik Cerca de 20 municipios cafeteros serían los más golpeados por el fuerte El Niño.

El sector cafetero de Santander encendió las alarmas ante la llegada de un fuerte fenómeno de El Niño, que ya comienza a sentirse con altas temperaturas y una reducción progresiva de las lluvias en varias zonas del departamento. Las proyecciones climáticas indican que el segundo semestre de 2026 estará marcado por condiciones secas que podrían afectar tanto la cantidad como la calidad del café, especialmente en municipios del sur santandereano.

Julio César Salamanca, líder departamental de Extensión Rural del Comité de Cafeteros de Santander, explicó que el gremio viene trabajando desde hace varios meses en estrategias para disminuir el impacto del fenómeno climático y proteger la producción cafetera.

El dirigente destacó que actualmente está en marcha el programa Protección Anticipada del Ingreso Cafetero (PAI), mediante el cual 3.600 caficultores santandereanos reciben incentivos por 2.490 millones de pesos para facilitar la compra de fertilizantes, una medida que busca garantizar la adecuada nutrición de los cultivos cuando las condiciones climáticas permitan su aplicación.

Aunque en algunos sectores del departamento las lluvias podrían mitigar parcialmente los efectos del fenómeno, Salamanca advirtió que cerca de 20 municipios cafeteros presentan una mayor vulnerabilidad debido a sus menores niveles históricos de precipitación.

Entre las zonas con mayor riesgo figuran San Gil, Barichara, Curití, Zapatoca, Pinchote, Páramo, Socorro y parte de Simacota, donde el aumento de las temperaturas podría afectar los cafetales jóvenes y comprometer el desarrollo de la cosecha.

El Comité de Cafeteros recomendó a los productores establecer sombrío transitorio y permanente en las nuevas siembras mediante cultivos como plátano, guandú o tefrosia, con el propósito de disminuir el impacto de la radiación solar sobre las plantas más jóvenes.

Otra de las recomendaciones es realizar la fertilización oportunamente durante los periodos en que existan lluvias, ya que esta práctica ayudará a mejorar el llenado de los granos y reducirá las pérdidas en la próxima cosecha.

Asimismo, el gremio pidió evitar el uso excesivo de herbicidas, práctica que puede dejar el suelo desprotegido frente al intenso calor. En su lugar, sugirió realizar controles manuales de malezas con machete o guadaña para conservar una cobertura vegetal que ayude a mantener la humedad del terreno.

Uno de los mayores temores del sector es el incremento de la broca, considerada la plaga más importante del café. Las altas temperaturas favorecen su reproducción, por lo que el Comité invitó a reforzar el re-re, la recolección oportuna de frutos, y utilizar controles biológicos como el hongo Beauveria bassiana para reducir su impacto.

Salamanca recordó que durante 2025 Santander produjo cerca de 500.000 cargas de café, comercializadas a un precio promedio entre 2,6 y 2,7 millones de pesos por carga. Sin embargo, para este año el panorama es menos alentador debido a las alteraciones climáticas registradas durante las floraciones y a la llegada del fenómeno de El Niño.

Las autoridades climáticas y ambientales mantienen una alta probabilidad de consolidación de un evento fuerte de El Niño durante el segundo semestre de 2026, escenario que podría traducirse en menos lluvias, mayores temperaturas, afectaciones agrícolas, incendios forestales y problemas de abastecimiento de agua en distintas regiones de Santander.

Pese al panorama, el Comité de Cafeteros insistió en que la preparación anticipada será clave para reducir las pérdidas. La recomendación es que los productores mantengan la fertilización, protejan los cultivos jóvenes con sombra, fortalezcan el manejo integrado de plagas y sigan las orientaciones del Servicio de Extensión, con el fin de enfrentar un fenómeno climático que podría convertirse en uno de los mayores desafíos para la caficultura santandereana en los últimos años.