Charalá

¿Partido o batalla? Riña entre estudiantes sacude los Intercolegiados en Charalá

Estudiantes en riña en juego de fútbol

Riña en Charalá en Juegos Intercolegiados: San Gil ganó 1-0, pero las sanciones por la gresca lo dejaron fuera de la fase departamental.

Suministrada Al parecer, una rivalidad previa entre estudiantes habría aumentado la tensión durante el partido.

Un partido de fútbol correspondiente a los Juegos Intercolegiados, fase Provincial, terminó en una riña entre estudiantes de dos instituciones educativas de Santander. Los hechos se registraron el pasado martes 25 de agosto en Charalá, durante el encuentro que enfrentaba al Colegio San José de Guanentá de San Gil y al Colegio Isaías Ardila Díaz de Mogotes.

El compromiso tenía además un componente importante para la clasificación, ya que el equipo de San Gil ganaba 1-0 y, con ese resultado, obtenía el cupo para representar a la provincia Guanentina en la fase departamental.

Sin embargo, al finalizar el encuentro se presentó un enfrentamiento físico entre varios jugadores de ambos planteles. La situación generó preocupación entre acompañantes y docentes que se encontraban en el escenario deportivo.

El rector del Colegio San José de Guanentá, Irvin Pinzón, explicó que, tras conocer lo ocurrido, recopiló las versiones entregadas por los docentes que acompañaron al equipo de San Gil y las contrastó con testimonios de profesores de otras instituciones que presenciaron el partido.

De acuerdo con esas versiones, existiría una rivalidad previa entre algunos estudiantes de ambos municipios, relacionada aparentemente con un inconveniente anterior. A esto se habría sumado la tensión generada durante el encuentro por diferentes faltas y acciones físicas.

El rector señaló que algunos de los jugadores de San Gil habrían recibido golpes durante el partido y cuestionó que, según los testimonios recopilados, el árbitro no habría tomado oportunamente algunas medidas disciplinarias, como tarjetas amarillas o expulsiones.

Pinzón aclaró que estas apreciaciones corresponden a las versiones recogidas y que no pretenden justificar la agresión registrada al término del compromiso.

La situación se habría agravado después de la última jugada del partido. Mogotes tuvo una oportunidad de gol mediante un tiro de esquina, pero no consiguió igualar el marcador. Tras finalizar el encuentro, se produjo la gresca entre los estudiantes.

El directivo también manifestó que algunos alumnos del colegio de San Gil terminaron con moretones, rasguños y heridas superficiales, por lo que aseguró haber recopilado evidencias y presentado un informe ante el INDER Municipal de San Gil y el INDER Departamental.

Como consecuencia de los hechos, fueron adoptadas sanciones contra los dos equipos. En el caso del conjunto del Guanentá, la medida significó que, pese a haber ganado el partido, no podrá avanzar a la fase departamental de los Juegos Intercolegiados.

La determinación representa un duro golpe deportivo para el plantel de San Gil, que había conseguido el resultado necesario para avanzar en la competencia. El rector manifestó que respeta las decisiones adoptadas por las autoridades deportivas y señaló que la institución también adelantará las actuaciones correspondientes de acuerdo con su manual de convivencia.

Más allá del resultado y las sanciones, el rector hizo un llamado a fortalecer el respeto, el diálogo y el juego limpio dentro de las competencias escolares.

No se justifica la agresión para ningún punto de vista”, señaló Pinzón, quien también invitó a los directivos, docentes y estudiantes de ambas instituciones a continuar trabajando en la formación de los jóvenes.

El rector advirtió además que los estudiantes pueden terminar reproduciendo comportamientos violentos que observan en diferentes espacios de la sociedad. Por ello, consideró fundamental enseñar que los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y no mediante la violencia.

Finalmente, Pinzón sostuvo que, independientemente de cuál haya sido el origen del enfrentamiento, las instituciones involucradas tienen una responsabilidad dentro del proceso formativo. “Todos somos corresponsables de esta situación”, manifestó.

El caso deja nuevamente sobre la mesa la importancia de garantizar que los Juegos Intercolegiados sean espacios de formación, convivencia y competencia sana, donde los resultados deportivos no terminen desplazando los valores que deben acompañar a los estudiantes dentro y fuera de las canchas.