A más de un año del hecho que conmocionó a Bucaramanga, la justicia impuso una condena de 17 años y cinco meses de prisión contra el hombre señalado de provocar la muerte de Raquel Guerrero, una adulta mayor de 84 años que falleció después de sufrir un grave trauma en la cabeza durante un intento de hurto en la capital santandereana.
La víctima era la madre del general retirado del Ejército Nacional José Luis Esparza, reconocido por su participación en la Operación Jaque, una de las acciones militares más recordadas de Colombia, ejecutada en 2008 y mediante la cual fueron liberadas 15 personas que permanecían secuestradas por las Farc, entre ellas Ingrid Betancourt y tres ciudadanos estadounidenses.
Contexto del caso
La tragedia para la familia Guerrero ocurrió el 10 de julio de 2026, cuando, según la investigación de la Fiscalía General de la Nación, Ortiz Flórez se movilizaba en una motocicleta y habría intentado arrebatarle el bolso a Raquel Guerrero.
En medio del intento de raponazo, la mujer cayó al pavimento y fue arrastrada durante el forcejeo. El golpe que sufrió contra el suelo le ocasionó un trauma craneoencefálico severo, por lo que tuvo que ser trasladada a un centro asistencial y permanecer hospitalizada durante varias semanas.
Pese a la atención médica recibida, la gravedad de las lesiones terminó cobrándole la vida. Raquel Guerrero falleció el 22 de agosto, dejando un profundo dolor entre sus familiares y generando una fuerte reacción en Bucaramanga por las circunstancias en las que ocurrió su muerte.
Desde el momento del ataque, los investigadores de la Policía Metropolitana de Bucaramanga comenzaron a reconstruir lo ocurrido. Una de las principales herramientas para avanzar en la identificación del responsable fue el análisis de las cámaras de seguridad instaladas en el sector donde se produjo el intento de hurto.
Las imágenes permitieron establecer características de la motocicleta utilizada durante el hecho y seguir su recorrido. Las labores investigativas llevaron a los uniformados hasta el sector de Bavaria II, donde finalmente fue ubicado y capturado Ortiz Flórez.
Durante el procedimiento de captura, las autoridades encontraron en su poder un arma de fuego y municiones, elementos que posteriormente también fueron incorporados al proceso judicial adelantado en su contra.
Para ese momento, además, las autoridades habían establecido que el señalado ya tenía un amplio historial de anotaciones en el Sistema Penal Oral Acusatorio, SPOA. Según la información entregada por la Policía, eran más de 11 registros relacionados con diferentes conductas delictivas.
Delitos para el responsable
Entre esas anotaciones figuraban casos por hurto calificado y agravado, porte ilegal de armas, tráfico de estupefacientes, violencia intrafamiliar y utilización de menores para la comisión de delitos. También se estableció que había sido condenado previamente por hurto calificado y agravado por hechos ocurridos en Bucaramanga durante 2024.
La investigación avanzó hasta que Ortiz Flórez suscribió un preacuerdo con la Fiscalía General de la Nación, mediante el cual aceptó su responsabilidad por los hechos que terminaron con la muerte de la adulta mayor.
Con base en los elementos presentados durante el proceso y en la aceptación de responsabilidad, un juez de conocimiento emitió la sentencia que establece una pena de 17 años y cinco meses de prisión por los delitos de homicidio agravado, hurto calificado y porte de armas de fuego.
La decisión judicial representa el cierre de una etapa para la familia de Raquel Guerrero, aunque no borra el dolor causado por una muerte que se produjo luego de un hecho que, inicialmente, parecía ser otro caso de hurto en las calles de Bucaramanga.
El caso también vuelve a poner en evidencia el riesgo que representan los llamados raponazos, particularmente cuando las víctimas son adultos mayores. En este tipo de hechos, un forcejeo, una caída o un intento de resistencia puede desencadenar consecuencias irreversibles.
La muerte de Raquel Guerrero dejó además un mensaje sobre las dimensiones que puede alcanzar la violencia asociada al delito: un bolso terminó convirtiéndose en el motivo de un ataque que dejó gravemente herida a una mujer de 84 años y, semanas después, terminó con su vida.
Ahora, con la condena contra Ortiz Flórez, queda establecida judicialmente una responsabilidad por los hechos que terminaron con la muerte de la madre del general retirado José Luis Esparza. Para sus familiares, permanece el recuerdo de Raquel y la ausencia que dejó una tragedia que comenzó con un intento de hurto y terminó arrebatándole la vida.