San Gil

Hospital Regional de San Gil entra en etapa clave: licitación por $50 mil millones abriría en SECOP II

Hospital Regional de San Gil

El Hospital Regional de San Gil avanza hacia la licitación SECOP II con 50.191 millones asegurados y reinicio de obras previsto para agosto de 2026.

Hospital Regional de San Gil El Hospital Regional de San Gil ya aseguró recursos, avales y requisitos clave para abrir la licitación de la obra.

Una de las obras más esperadas para la salud del sur de Santander comienza a mostrar avances concretos. El proceso para retomar y culminar el nuevo Hospital Regional de San Gil ya cuenta con cerca de 50 mil millones de pesos asegurados, mientras la entidad adelanta la fase previa para abrir oficialmente la licitación pública en la plataforma estatal SECOP II.

El anuncio fue entregado por el gerente del Hospital Regional de San Gil, Horbes Buitrago Mateus, quien explicó que actualmente se desarrolla toda la etapa precontractual y técnica necesaria para garantizar que el proyecto pueda avanzar sin nuevos contratiempos.

Según indicó, los recursos fueron asignados por el Ministerio de Salud desde diciembre de 2025 y ascienden exactamente a 50.191 millones de pesos, dinero que será destinado a terminar una infraestructura que permanece en obra negra desde agosto de 2023.

“Estamos organizando todo el proceso previo para que el reinicio de las obras sea una realidad en las próximas semanas”, aseguró el gerente.

De acuerdo con la información entregada, el hospital ya realizó varios pasos fundamentales para avanzar en la contratación. Entre ellos, la incorporación oficial de los recursos al presupuesto institucional, la autorización del Consejo Departamental de Política Fiscal, la creación de una fiducia para garantizar transparencia en el manejo del dinero y la obtención del Certificado de Disponibilidad Presupuestal (CDP), requisito indispensable para abrir la licitación.

Actualmente, la entidad trabaja en la actualización de documentos técnicos y administrativos, incluyendo la licencia de construcción y estudios previos. La expectativa es que el proceso sea publicado en SECOP II en aproximadamente dos o tres semanas.

El proyecto contempla las obras que faltan para poner en funcionamiento la nueva sede hospitalaria, incluyendo pisos, muros, techos, sistemas eléctricos, redes de datos, aire acondicionado central, ascensores y gases medicinales.

Según explicó Buitrago, la infraestructura ya ejecutada corresponde principalmente a la estructura física del edificio, valorada en cerca de 26 mil millones de pesos, recursos que fueron invertidos anteriormente por la Gobernación de Santander.

Uno de los puntos que aún genera preocupación es la presencia de una tubería matriz de Acuasan, de 10 pulgadas y en material de asbesto, que atraviesa la zona proyectada para el ingreso de ambulancias al servicio de urgencias.

El gerente señaló que ya se solicitó formalmente a Acuasan y a la Alcaldía de San Gil el traslado de esta red, debido a que podría afectar el funcionamiento futuro del hospital y complicar las obras de acceso.

Otro de los avances anunciados es la creación de un comité asesor técnico, jurídico y financiero, encargado de revisar las propuestas y acompañar todo el proceso contractual para garantizar que la empresa seleccionada cumpla con las condiciones necesarias para terminar la obra.

La fase de contratación podría extenderse durante aproximadamente 45 días, permitiendo que empresas interesadas conozcan los estudios, diseños y especificaciones técnicas del proyecto.

Si el cronograma se cumple, el Hospital Regional de San Gil estima que las obras podrían reiniciarse formalmente en agosto de 2026 y quedar terminadas en un plazo cercano a 20 meses.

La nueva infraestructura beneficiará a habitantes de al menos 17 municipios de la provincia Guanentá y del sur de Santander, fortaleciendo servicios especializados y aumentando la capacidad de atención médica en la región.

De acuerdo con información oficial del Ministerio de Salud, los hospitales regionales son considerados estratégicos para mejorar la cobertura y descongestionar la atención en ciudades capitales. En Santander, diferentes sectores sociales y ciudadanos han insistido durante años en la necesidad de culminar esta obra debido al crecimiento poblacional y a las limitaciones actuales en los servicios hospitalarios.