Temblor

En Los Santos, Santander, además de temblar, la tierra ruge y así lo sienten sus habitantes

Los Santos, Santander

En Los Santos, Santander, los temblores hacen parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Aunque la mayoría de los movimientos son leves y pasan inadvertidos se siente que la tierra ruge..

Alcaldía Los Santos En Los Santos además de los temblores se sienten ruidos muy fuertes que alertan a la población

La tierra tiembla o ruge en Los Santos

En Los Santos, municipio conocido por su intensa actividad sísmica, los temblores hacen parte de la vida cotidiana. Sin embargo, los habitantes sostienen que en las noches o la madrugada la tierra se manifiesta con ruidos a manera de rugidos que asustan.

Los santeros, acostumbrados a sentir movimientos de tierra con frecuencia, el fenómeno ya no siempre genera la misma reacción, aunque los sismos de mayor intensidad permanecen en la memoria colectiva.

Hay que recordar que el municipio es considera como el segundo nudo sísmico en el mundo, después de Afganistán. Por esa razón en la zona se registran numerosos movimientos telúricos de baja magnitud, muchos de ellos imperceptibles para la población. Sin embargo, cuando la tierra se sacude con mayor fuerza, el temor vuelve a aparecer entre las familias.

Uno de los testimonios más llamativos es el de Abelardo Acero, un hombre de 80 años quien nació y ha vivido prácticamente toda su vida en Los Santos. Asegura que no sintió el último temblor, algo que, según explica, ocurre con frecuencia debido a que muchos de los movimientos son leves.

Temblores de toda la vida

“Uno no siente ahora”, relata Abelardo, quien recuerda que el terremoto que más miedo le produjo ocurrió hace cerca de 59 años. Según su memoria, aquel movimiento fue tan fuerte que provocó el colapso de una capilla y generó alteraciones visibles en el terreno.

El recuerdo de aquel episodio sigue vivo entre los habitantes de mayor edad. Abelardo también cuenta que, durante aquel sismo, se presentaron movimientos del terreno y desprendimientos que sorprendieron a quienes se encontraban trabajando en la zona.

Pese a la actividad sísmica, el hombre asegura que su vivienda no ha sufrido afectaciones graves. Vive en la vereda Guamito, donde durante décadas se ha dedicado a las labores del campo. Allí cultiva productos como banano, maracuyá, aguacate, repollo y papa, actividades que combina con su presencia habitual en el casco urbano.

Su historia está ligada al municipio. Desde los ocho años comenzó a vender productos en la plaza de Los Santos y durante aproximadamente 55 años trabajó arriando mulas para transportar diferentes tipos de carga. También estuvo vinculado durante dos décadas al mercado de La Acuarela.

La tierra ‘ruge’

Mientras don Abelardo habla de los temblores con la tranquilidad de quien ha convivido durante décadas con ellos, otros habitantes reconocen que existe preocupación por la frecuencia y la intensidad de algunos movimientos.

Juvenal Moreno Suárez, quien trabaja en Los Santos y vive en la vereda Espinal Alto, asegura que sí sintió el reciente temblor. En ese momento se encontraba trabajando en labores relacionadas con el tabaco.

Moreno recuerda también un fuerte movimiento ocurrido hace varias décadas, alrededor de 1966 o 1967, que, según su relato, provocó un fuerte desplazamiento del terreno y levantó polvo en la zona donde se encontraba trabajando.

“Ahí estábamos todos los obreros”, recordó, al señalar que, pese a la fuerza del movimiento, ninguno de los trabajadores resultó afectado.

Sin embargo, dio a conocer un dato que pocos conocen y es que en las noches y las madrugadas, más allá de un temblor de tierra, se sienten fuertes ruidos que generan más temor que el mismo temblor.

En medio de esta realidad, los habitantes de Los Santos han aprendido a convivir con una actividad sísmica que forma parte de la dinámica geológica de la región. La mayoría de los movimientos son pequeños y pasan inadvertidos, pero cada sismo de mayor intensidad vuelve a generar interrogantes sobre la capacidad de respuesta de las viviendas, las edificaciones y las comunidades rurales.

La preocupación también se mezcla con la incertidumbre. Los habitantes consultados coinciden en que no existe una forma confiable de saber con anticipación el día o la hora en que ocurrirá un terremoto, por lo que rechazan los mensajes y pronósticos que circulan en redes sociales anunciando supuestos sismos para fechas específicas.

Para don Abelardo, la explicación es sencilla: “El que sabe es el que está arriba”. Una expresión que refleja la manera en que muchos habitantes afrontan una realidad que no pueden controlar.

Así transcurre la vida en Los Santos: entre cultivos de tabaco, frutas y productos agrícolas, las labores del campo y una tierra que se mueve constantemente. Para quienes llevan toda una vida allí, temblar se volvió parte del paisaje; pero cuando la tierra ruge con fuerza, los recuerdos de aquellos grandes sismos regresan y el temor vuelve a sentirse.

1. ¿Por qué Los Santos registra tantos temblores?

Respuesta: Los Santos es una zona de alta actividad sísmica y es reconocida por la frecuencia de sus movimientos telúricos. Muchos son de baja intensidad y no son percibidos por la población.

2. ¿Qué recuerda Abelardo Acero sobre los terremotos más fuertes que ha vivido?

Respuesta: Este habitante de 80 años recuerda especialmente un fuerte sismo ocurrido hace cerca de 59 años, que, según su testimonio, provocó la caída de una capilla y generó movimientos y desprendimientos en el terreno.

3. ¿Cómo afrontan los habitantes la constante actividad sísmica?

Respuesta: Los habitantes han aprendido a convivir con los temblores y aseguran que muchos ya no los sienten. Sin embargo, reconocen que los movimientos fuertes generan preocupación y recomiendan no creer en supuestos pronósticos que anuncian terremotos para fechas específicas, porque estos fenómenos no pueden predecirse de esa manera.