San Gil

El cáncer tocó su puerta, pero Melissa decidió no rendirse en San Gil: hoy convierte su lucha en esperanza.

Jurley Melissa Pereira Ortiz-Chenoa Dulces Artesanales

Con cáncer de seno, Melissa Pereira creó Chenoa Dulces Artesanales: trata, emprende y pide insistir ante anomalías.

Redes de Chenoa Dulces Artesanales A sus 30 años, Melissa recibió un duro diagnóstico, pero decidió enfrentarlo con fuerza y seguir adelante pese a las quimioterapias, los gastos y las dificultades del camino.

Hay momentos en los que la vida obliga a detenerse, replantearlo todo y encontrar fuerzas donde parecían no existir. Para Jurley Melissa Pereira Ortiz, uno de esos momentos llegó con un diagnóstico que cambió por completo su realidad: cáncer de seno.

A sus 30 años, Melissa recibió una noticia que, como ella misma reconoce, fue profundamente impactante. Sin embargo, decidió que el diagnóstico no sería el encargado de escribir el resto de su historia. En medio de consultas médicas, quimioterapias, desplazamientos y gastos, encontró una razón para mantenerse activa y mirar hacia adelante.

No quiso quedarse con el mal pronóstico.

Esa decisión se convirtió en uno de los pilares de su proceso. Melissa entendió que, además del tratamiento médico, necesitaba cuidar su mente y encontrar una actividad que le permitiera sentirse útil, acompañada y con un propósito.

Fue así como nació Chenoa Dulces Artesanales, un emprendimiento que lleva el nombre inspirado en su hija y que hoy representa mucho más que la venta de un producto.

Para Melissa, emprender se convirtió en una manera de transformar una dificultad en una oportunidad, pero también en una herramienta para enfrentar algunos de los gastos que implica su tratamiento.

Su camino hasta llegar allí tampoco ha sido sencillo.

Antes de recibir el diagnóstico definitivo, Melissa cuenta que atravesó situaciones médicas que retrasaron la identificación de lo que realmente estaba ocurriendo. Posteriormente, tras nuevos exámenes y una biopsia, recibió la confirmación de un carcinoma ductal infiltrante, iniciando entonces un proceso de tratamiento que todavía continúa.

Las quimioterapias implican constantes desplazamientos hasta Bucaramanga, además de otros gastos asociados a su recuperación. A esto se suma su responsabilidad como madre de una niña pequeña.

Pero Melissa no está enfrentando esta etapa sola.

Su familia, su esposo, sus padres y su hermana se han convertido en una red de apoyo fundamental. Su hermana, precisamente, asumió buena parte de la elaboración de los productos, debido a que Melissa actualmente debe limitar su manipulación de alimentos durante el tratamiento.

Mientras su hermana prepara los productos en Bucaramanga, Melissa se concentra en lo que sí puede hacer: las ventas, la publicidad y mantener viva la marca.

Y esa decisión también tiene un componente de esperanza.

Melissa asegura que decidió contar públicamente su historia no solamente para dar a conocer su emprendimiento, sino para generar conciencia sobre la importancia de escuchar al propio cuerpo y buscar atención médica cuando exista alguna anomalía.

Su experiencia la llevó a insistir en un mensaje especialmente dirigido a mujeres y hombres: si algo no parece estar bien, hay que insistir y buscar otras opiniones médicas.

La respuesta de la comunidad también la ha sorprendido. Lo que comenzó con una cuenta en redes sociales y apenas unos cientos de seguidores empezó a crecer gracias a personas que conocieron su historia y decidieron compartirla.

Pero detrás de cada pedido hay algo que Melissa valora todavía más: sentirse acompañada.

Ella cuenta que, cuando entrega personalmente algunos pedidos, muchas veces siente que no está simplemente llevando una caja de dulces, sino recibiendo nuevamente el cariño de familiares, amigos y personas que se han conectado con su historia.

En medio de una enfermedad que le ha exigido fortaleza física y emocional, Melissa eligió seguir creando, seguir trabajando y seguir soñando.

Su historia no se trata solamente de cáncer. Se trata de una mujer que decidió no permitir que una enfermedad definiera quién es.

Y mientras continúa enfrentando su tratamiento con fe, resiliencia y el respaldo de quienes la rodean, también mantiene una pequeña fábrica de esperanza entre sus manos.

Son los churritos crocantes de Chenoa, disponibles en diferentes sabores como bocadillo con queso, arequipe y chocolate blanco.

Así, detrás de cada uno de esos dulces hay algo que no se puede empacar: la valentía de Melissa para seguir adelante.

Apoya a Melissa y conoce Chenoa Dulces Artesanales. Pedidos: 315 522 9832 / 311 234 7251. Calle 16 #14-84, barrio Sagrada Familia. Envíos a nivel departamental. Entregas viernes, sábado y domingo. Instagram: @chenoadulcesartesanales | Facebook: Chenoa Dulces Artesanales | TikTok: @chenoa.dulces.art. Cada compra también es una forma de acompañar a Melissa en su proceso y ayudarla a seguir adelante.

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