Bajo atención médica especializada permanecen tres soldados del Ejército Nacional tras resultar heridos en un ataque con explosivos lanzados desde drones contra tropas que adelantaban operaciones militares en la Serranía de San Lucas, en el sur del departamento.
Según la versión preliminar entregada por las autoridades, el hecho violento habría sido perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que utilizó drones cargados con explosivos para atacar tanto una aeronave en operación como una base militar ubicada en esta zona estratégica del país.
Desde el Ministerio de Defensa informaron que esta modalidad se ha vuelto cada vez más recurrente, incrementando los riesgos para las tropas desplegadas en territorio.
Una vez ocurrido el hecho en la zona sur del departamento, los militares fueron trasladados hacia las 2:00 de la tarde del sábado al Hospital Universitario de Santander, donde recibieron atención especializada debido a la gravedad de sus lesiones.
Según el reporte médico inicial, uno de los militares presenta un estado más delicado y permanece bajo estricta vigilancia clínica.
El segundo soldado presenta lesiones por esquirlas en la región toracoabdominal; está estable, pero también fue llevado a cirugía.
El tercer uniformado, a causa de la onda explosiva, cayó desde su propia altura y sufrió una lesión en el hombro izquierdo, con posible fractura de húmero. Está pendiente valoración y manejo por ortopedia, informaron desde el Hospital Universitario de Santander.
Tras ataque con drones, soldados heridos son remitidos a hospital militar en Bucaramanga
El restante de los militares fue atendido inicialmente en centros asistenciales del sur de Bolívar y posteriormente fue remitido al Hospital Militar en Bucaramanga, adscrito a la Segunda División del Ejército, donde continúa su proceso de recuperación bajo supervisión médica.
Desde la Primera División del Ejército Nacional informaron que el helicóptero logró realizar un aterrizaje forzoso en el municipio de Santa Rosa del Sur tras ser atacado con drones, evitando consecuencias mayores para la tripulación. Sin embargo, el ataque generó momentos de alta tensión entre las unidades militares que operaban en la zona.
Luego del atentado, las tropas reforzaron los dispositivos de seguridad en la zona con el objetivo de garantizar la protección de la población civil y prevenir nuevas acciones armadas que puedan alterar el orden público en esta región del sur de Bolívar, históricamente afectada por la presencia de grupos ilegales.
El Ejército Nacional rechazó de manera contundente este tipo de ataques, señalando que el uso de drones cargados con explosivos constituye una modalidad de guerra no convencional que aumenta los riesgos para la Fuerza Pública y las comunidades cercanas. La institución advirtió que estas acciones representan una amenaza directa contra la estabilidad y la seguridad regional.
Finalmente, la autoridad militar aseguró que el empleo de artefactos explosivos mediante aeronaves no tripuladas configura una grave violación al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos, al tratarse de métodos de ataque indiscriminados.
Las operaciones militares continúan en la zona con el fin de ubicar a los responsables y evitar nuevos hechos violentos.
Por ahora, los soldados permanecen en observación mientras se espera un nuevo parte oficial sobre su evolución.