El turismo en Colombia continúa siendo uno de los sectores con mayor potencial para dinamizar la economía, generar empleo y fortalecer el desarrollo regional. Sin embargo, expertos advierten que ese crecimiento podría verse limitado por debilidades estructurales en el Fondo Nacional de Turismo (FONTUR), entidad clave en la financiación y ejecución de proyectos turísticos en el país.
Así lo expuso Javier Gómez, exmiembro de la junta directiva del fondo, quien señaló que actualmente existe una preocupación creciente en el sector debido a fallas administrativas, operativas y de transparencia que afectan el desempeño de esta institución. Según explicó, FONTUR —que se financia tanto con recursos públicos como con aportes parafiscales del sector turístico— ha sido fundamental durante los últimos 15 años, pero en los últimos cinco se ha evidenciado una disminución en su eficiencia.
Uno de los principales problemas identificados es la falta de continuidad en el liderazgo, lo que ha generado vacíos en la toma de decisiones, seguimiento de proyectos y control de recursos. A esto se suma la ausencia de una sede unificada, situación que ha derivado en la dispersión de más de 150 funcionarios, afectando la coordinación interna y ralentizando procesos clave como la contratación y supervisión.
En materia de ejecución, Gómez advirtió sobre el aumento de la contratación directa, especialmente en contextos como la ley de garantías, lo que podría poner en riesgo los principios de transparencia y selección objetiva. Aunque no se trata de acusaciones directas, sí se plantea la necesidad de fortalecer los controles para evitar posibles irregularidades, una preocupación que también ha sido señalada en informes de la Contraloría General de la República.
El impacto de estas debilidades no es menor. Regiones como Santander han sentido las consecuencias en proyectos estratégicos. En el caso de San Gil, iniciativas como la restauración de la histórica casona del antiguo Colegio Guanentá han enfrentado retrasos significativos, en parte por fallas en los procesos de contratación y pérdida de seguimiento institucional.
Pese a esto, también se destacan proyectos exitosos financiados con recursos de FONTUR, como obras de infraestructura turística y estudios ambientales, lo que evidencia que el modelo puede funcionar si cuenta con una estructura sólida y eficiente.
Otro aspecto crítico es el acceso a los recursos. Actualmente, persisten barreras que limitan la participación de actores regionales, concentrando la presentación de proyectos en ciertos intermediarios, lo que reduce la equidad territorial y las oportunidades para municipios con alto potencial turístico.
Frente a este panorama, el llamado desde el sector es claro: se requiere una reforma estructural de FONTUR que garantice liderazgo técnico estable, fortalezca su organización interna, promueva la participación amplia de los territorios y eleve los estándares de transparencia y control.
El turismo colombiano, reconocido internacionalmente por su diversidad y riqueza natural, no puede depender de una institucionalidad débil. La consolidación de un fondo moderno, eficiente y equitativo será clave para que este sector continúe siendo un verdadero motor de desarrollo para el país.