Una difícil situación de salud y económica atraviesa José Mauricio Torres, un ciudadano de la provincia Guanentá que asegura llevar cerca de siete meses sin recibir los medicamentos que necesita para controlar el Parkinson, enfermedad que padece desde hace 15 años. Su caso ha generado preocupación en San Gil, no solo por el impacto de la falta de tratamiento médico, sino también por las condiciones de vulnerabilidad en las que vive junto a sus padres adultos mayores.
José Mauricio es usuario de Nueva EPS régimen subsidiado y reside con sus padres en la vereda Buenos Aires, ubicada en el kilómetro 4 de la vía hacia Mogotes. Según relata, la ausencia del medicamento ha deteriorado notablemente su estado de salud y hoy enfrenta nuevas complicaciones, entre ellas una infección urinaria por la que recientemente tuvo que acudir al hospital.
“Desde que dejaron de entregarme los medicamentos me he empeorado mucho. Tengo apenas unas pocas pastillas y debo tomarlas cada dos horas”, expresó con preocupación.
El medicamento que requiere con urgencia es la Carbidopa Levodopa, fundamental para controlar los síntomas del Parkinson, especialmente los temblores y dificultades de movilidad. José Mauricio asegura que actualmente debe comprar las pastillas por sus propios medios, pagando valores que oscilan entre los 30 mil y 50 mil pesos por caja, una cifra imposible de sostener para su familia.
La situación económica también es crítica. Debido a su enfermedad, afirma que no puede trabajar y depende del apoyo ocasional de sus hermanas y de sus padres, quienes ya son adultos mayores y tienen limitaciones físicas para laborar.
“No tenemos mercado, no tenemos para pagar la luz, no tengo ropa ni zapatos. Mi papá ya está muy anciano y aun así intenta ayudarme”, relató.
El ciudadano también afirmó que, debido a su condición, no puede trabajar de manera estable y depende del apoyo ocasional de sus hermanas y de algunas personas cercanas. Sin embargo, asegura que las ayudas no son suficientes para cubrir las necesidades del hogar.
Entre lágrimas y con evidente angustia, el ciudadano pidió solidaridad a la comunidad sangileña y a quienes puedan apoyarlo con alimentos, útiles de aseo, ropa o medicamentos. Actualmente, asegura no contar siquiera con teléfono celular propio para gestionar ayudas.
A la situación se suma un reciente problema de salud derivado de una infección urinaria, por la cual acudió al Hospital Regional de San Gil. Aunque le recomendaron hospitalización, decidió regresar a su vivienda para buscar ayuda urgente y conseguir antibióticos, alimentos y elementos básicos de aseo.
Mientras intenta sobrellevar su enfermedad, José Mauricio hizo un llamado solidario a los sangileños y habitantes de la región para recibir apoyo con medicamentos, alimentos, ropa y útiles de aseo.
Las personas que deseen colaborar pueden comunicarse al número 315 719 4103, correspondiente a su hermana Patricia Torres Niño, o acercarse al sector del kilómetro 4 vía Mogotes, vereda Buenos Aires