Autoridades en Barrancabermeja continúan en monitoreos constantes en el río Magdalena que amenaza con desbordarse afectando a familias que habitan en zonas cercanas al cauce.
El incremento en el caudal del río ha puesto en jaque a familias que residen cerca del cauce. La amenaza de inundaciones no solo compromete sus viviendas, sino que también pone en peligro su seguridad y bienestar. La desesperación se apodera de quienes sienten que su hogar puede desaparecer en cuestión de horas.
Lea También: Crisis vial en Santander: Gremios claman por acción inmediata del Gobierno Nacional
Lea También: Cimitarra declara calamidad pública: Colapso de torres eléctricas tras remoción en masa
Además, consecuencia de las intensas lluvias que han azotado a Santander y que han elevado de los niveles del río Magdalena, 50 municipios de la región están afectados por deslizamientos, inundaciones, y socavones en carreteras principales y secundarias.
Las comunidades ribereñas, en particular, viven en un estado de alerta constante ante el inminente riesgo de desbordamiento.
En municipios como Barrancabermeja y Puerto Wilches, las autoridades han activado la alerta amarilla, una señal clara de la gravedad de la situación. En El Guayabo, un corregimiento de Puerto Wilches, se han emprendido obras de mitigación para intentar contener el avance del agua y proteger a la población.
Eduard Sánchez, coordinador de Gestión del Riesgo de Santander, ha destacado la colaboración entre Cormagdalena, Ecopetrol y el municipio de Puerto Wilches en el refuerzo de una muralla que busca prevenir un desastre mayor. Estas acciones son vitales, pero la incertidumbre persiste entre los habitantes de la región.
Las autoridades continúan realizando monitoreos exhaustivos en los afluentes más críticos, donde la situación podría cambiar rápidamente. La comunidad debe estar atenta a las recomendaciones y participar activamente en las medidas de prevención y mitigación que se están implementando.
Actualmente, 50 municipios están en alerta naranja y otros seis en alerta roja, lo que refleja la seriedad de las condiciones climáticas. La coordinación entre las entidades locales y los ciudadanos es crucial para enfrentar esta emergencia.
La situación del río Magdalena no solo es un problema local, sino que también tiene repercusiones a nivel regional. La economía de Santander, dependiente en gran medida de la agricultura y el comercio, puede sufrir severas pérdidas si las inundaciones se materializan.
En este contexto, la solidaridad y la preparación son esenciales. La población debe ser consciente de los riesgos y actuar de manera proactiva, siguiendo las recomendaciones de las autoridades para salvaguardar sus vidas y sus bienes ante la amenaza inminente del río Magdalena.