MUJERES

Investigación revela que en Santander hay mujeres que trabajan hasta 14 horas sin cobrar

Mujer ama de casa

Un informe del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander reveló que las mujeres del departamento dedican hasta 14 horas diarias al trabajo total debido a las labores domésticas y de cuidado no remunerado.

Magnific - www.magnific.com El OMEGS insiste en que el cuidado debe dejar de verse como un asunto privado y convertirse en una responsabilidad colectiva.

El trabajo doméstico y de cuidado no remunerado continúa siendo una de las principales cargas invisibles que sostienen la economía y la vida cotidiana en Santander.
Así lo revela el más reciente informe del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander (OMEGS), que advierte sobre las profundas brechas de género que persisten en el departamento y que afectan especialmente la autonomía y calidad de vida de las mujeres.
El estudio, consignado en el Cuaderno Analítico No. 57 titulado “El tiempo que sostiene la vida: trabajo de cuidado no remunerado, territorios y autonomía de las mujeres en Santander”, evidencia que las santandereanas enfrentan jornadas laborales considerablemente más extensas que los hombres.

Diferencia marcada

Mientras ellos destinan en promedio 11,5 horas diarias al trabajo total, las mujeres alcanzan las 14 horas al día, debido principalmente a las labores domésticas y de cuidado.

Según la investigación, las mujeres dedican diariamente 8,1 horas al cuidado no remunerado, casi el doble del tiempo reportado por los hombres, quienes invierten 4,6 horas en estas tareas.

Para el Observatorio, esta diferencia refleja una estructura social donde el cuidado sigue siendo asumido mayoritariamente como una responsabilidad femenina.

La carga no disminuye con la edad

Uno de los hallazgos más preocupantes es que la carga del cuidado no disminuye con la edad.

El informe señala que el 100 % de las mujeres entre los 70 y 79 años continúan identificando el cuidado como su actividad principal, situación que evidencia cómo la desigualdad de género atraviesa todas las etapas de la vida.

El documento también alerta sobre la denominada “pobreza de tiempo”, fenómeno que afecta a mujeres cuya rutina diaria transcurre entre el cuidado de hijos, adultos mayores, tareas domésticas y trabajo remunerado, limitando espacios para el descanso, la formación o el desarrollo personal.

¿La ubicación influye?

La investigación advierte además que las brechas se profundizan dependiendo del territorio.

Las provincias Comunera, Soto Norte y Guanentá registran las mayores cargas de cuidado no remunerado, con jornadas de hasta 11,8 horas diarias.

En zonas rurales, las mujeres enfrentan una “triple jornada” entre labores domésticas, trabajo agrícola y participación comunitaria, agravada por la falta de servicios básicos e infraestructura.

Frente a este panorama, el OMEGS insiste en que el cuidado debe dejar de verse como un asunto privado y convertirse en una responsabilidad colectiva.

El informe propone fortalecer redes comunitarias, crear programas de apoyo para cuidadoras y avanzar hacia un modelo de corresponsabilidad donde Estado, sector privado, comunidades y hombres compartan las tareas del cuidado.