Protesta

Porcicultores de Santander advierten cierre de granjas y exigen una planta de sacrificio

750 familias afectadas por la crisis porcina en Santander: Gobernación responde al reclamo de los productores

La Gobernación señaló que existe un proyecto privado que ya cuenta con estudios y permisos, pero advirtió que aún se requieren recursos para financiar la construcción de la obra.

Ingrid Jaimes /La FM y Alerta Porcicultores de Santander piden una planta de sacrificio para evitar cierres de granjas

En las últimas horas porcicultores realizaron un plantón para exigir una solución a una problemática que, según denuncian, se prolonga desde hace seis años. La Gobernación asegura que existe un proyecto privado con estudios y permisos, pero todavía se necesitan recursos para financiar su construcción.

Durante la protesta los productores advierten que la situación está poniendo en riesgo la continuidad de sus negocios y por eso exigieron a las autoridades una solución que les permita desarrollar esta etapa de su actividad productiva sin tener que trasladar los animales a otros departamentos.

Los productores afectados piden soluciones

Los afectados aseguran que llevan seis años enfrentando dificultades por la ausencia de esta infraestructura y que, durante ese tiempo, sus costos de operación han aumentado.

Según el gremio, las condiciones actuales han llevado a que algunos productores cierren sus granjas, mientras otros luchan por mantener sus actividades en medio de las pérdidas económicas que representa transportar los animales a largas distancias para su sacrificio.

La problemática impacta a cerca de 750 familias vinculadas a la crianza y el levante de cerdos en Santander. A ellas se suman los comercializadores y expendedores de carne de cerdo, quienes también dependen del funcionamiento de una cadena productiva capaz de garantizar el abastecimiento y mantener los costos bajo control.

Para los manifestantes, la falta de una alternativa local afecta a diferentes eslabones de la economía relacionada con esta actividad.

Uno de los puntos centrales de la protesta es la necesidad de contar con una planta que atienda la demanda de Bucaramanga y su área metropolitana. Los productores como Ricardo Vera consideran que disponer de esta infraestructura permitiría reducir los desplazamientos, disminuir los gastos asociados al transporte y mejorar las condiciones para comercializar sus animales. Por eso, insisten en que la respuesta institucional debe traducirse en compromisos concretos y en una ruta que permita avanzar hacia una solución.

¿Cuál es el panorama actual?

De acuerdo con los productores, el panorama se agravó tras la venta de la planta de sacrificio de Vijagual, cuya línea destinada al sacrificio de cerdos dejó de operar. La situación eliminó la alternativa que tenían en el departamento para realizar este procedimiento y obligó a buscar instalaciones ubicadas fuera de Santander. Desde entonces, los porcicultores aseguran que deben asumir las consecuencias económicas de una operación más compleja y costosa.

Los porcicultores señalan que los largos recorridos para trasladar los animales representan un problema para la rentabilidad de las granjas. Según lo denunciado por los porcicultores, algunos cerdos sufren infartos y mueren durante el transporte, lo que ocasiona pérdidas que terminan afectando directamente a quienes los crían. Estos episodios se suman a los gastos logísticos que deben cubrir para llevar los animales hasta las plantas de sacrificio disponibles en otros territorios.

Los manifestantes sostienen que esta situación reduce sus posibilidades de competir en el mercado y compromete la sostenibilidad de sus emprendimientos. El cierre de una granja no solo representa la interrupción de una actividad económica para su propietario, sino que también puede afectar el sustento de las familias que dependen de ella y de quienes participan en la comercialización de la carne. Por eso, el gremio pide que la falta de infraestructura sea atendida como un asunto que trasciende los intereses particulares de cada productor.

¿Qué responde la Gobernación de Santander?

Frente a los reclamos, Jorge Suárez, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Santander, explicó que actualmente se trabaja sobre una iniciativa que busca recuperar la capacidad de sacrificio en el territorio, aunque todavía existen dificultades para garantizar su financiación.

Además reconoció que el cierre de la línea de sacrificio porcino de Vijagual dejó al departamento sin una infraestructura para responder a las necesidades de Bucaramanga y los municipios de su área metropolitana.

Según Suárez "estos elementos representan parte del trabajo adelantado para hacer viable la propuesta; sin embargo, todavía no se dispone de los recursos necesarios para ejecutar la construcción. Por esa razón, la iniciativa continúa pendiente de una gestión financiera que permita pasar de la etapa de preparación a la realización de las obras".

El funcionario explicó que se adelantan gestiones ante el Gobierno nacional para conseguir la cofinanciación requerida. “Se está gestionando ante el Gobierno nacional la cofinanciación de estos recursos”, indicó Suárez, al referirse a las acciones que se realizan para respaldar el proyecto. También señaló que la administración departamental ha adelantado actuaciones dentro de sus competencias para facilitar el avance de la propuesta.

Pese a estas gestiones, todavía no se ha establecido el costo total de la obra ni una fecha definitiva para el inicio de la construcción. La ausencia de un cronograma concreto mantiene la incertidumbre entre los porcicultores, que reclaman una respuesta oportuna ante las dificultades que enfrentan.

Entretanto, la Gobernación contempla otras tres propuestas con las que busca encontrar alternativas para atender la crisis de infraestructura que afecta al sector porcícola santandereano.

Los productores esperan que las conversaciones con las autoridades permitan definir una solución viable y con plazos claros. Su principal petición es contar con una planta de sacrificio que reduzca los costos de transporte, evite pérdidas de animales y les permita mantener sus granjas en funcionamiento.

Mientras el proyecto privado depende de la financiación y la administración departamental analiza otras opciones, cerca de 750 familias siguen a la espera de una respuesta que contribuya a proteger sus ingresos, los empleos asociados a la actividad y la competitividad de la porcicultura en Santander.