San Gil

Variante de San Gil en el 'ojo del huracán', según informe de la veeduría de la Cámara de Comercio

Inconclusa Variante de San Gil

La Cámara de Comercio de Bucaramanga alertó sobre los retrasos y dificultades que enfrentan siete proyectos estratégicos de infraestructura vial en Santander.

Invías La Variante de San Gil es uno de los proyectos mas críticos en Santander, con una ejecución que no supera el 42 por ciento.

La Variante de San Gil se convirtió en el proyecto de infraestructura vial que genera mayor preocupación dentro del informe de veeduría presentado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, debido a su bajo nivel de ejecución y, especialmente, a que actualmente no está conectando de manera efectiva con otras vías.

El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Juan Carlos Rincón, presentó un balance sobre el estado de varios proyectos estratégicos para la conectividad y competitividad de Santander. Entre las obras analizadas se encuentran la vía Curos-Málaga, la Transversal del Carare, la Ruta 45A o San Alberto-Bucaramanga-Zipaquirá, la doble calzada Bucaramanga-Barrancabermeja, San Gil-Charalá-Duitama, Barichara-Galán-Zapatoca y la Variante de San Gil.

De acuerdo con el informe, la Variante de San Gil registra apenas un 42 % de ejecución, situación que la ubica como uno de los proyectos que requiere atención prioritaria por parte de las autoridades nacionales y departamentales.

Rincón advirtió que los diferentes proyectos enfrentan dificultades de diversa naturaleza, entre ellas problemas relacionados con estudios y diseños, disponibilidad de recursos y controversias que deben ser solucionadas entre los diferentes actores involucrados.

“Hay retos de estudios y diseños, hay retos de recursos y, tal vez de lo más relevante, hay retos también de sentarse con los diferentes actores para poder resolver controversias, para poder facilitar procesos”, señaló.

El dirigente gremial reconoció que el panorama representa un desafío económico considerable para Santander y sostuvo que será necesario revisar cada proyecto con especial rigor, en una tarea que, según dijo, también involucra de manera importante al Gobierno departamental.

Se requieren inversiones de varios billones de pesos

Frente a la expectativa de que el Gobierno Nacional destine recursos para garantizar la continuidad de las obras, Rincón explicó que no existe una cifra única, debido a que cada proyecto presenta necesidades y condiciones diferentes.

Sin embargo, aseguró que se trata de inversiones de gran magnitud y que Santander necesitaría varios billones de pesos para atender los requerimientos de infraestructura que permanecen pendientes.

“Son inversiones billonarias, con B larga”, afirmó el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, al insistir en que primero debe establecerse con precisión la situación de cada proyecto y sus necesidades financieras.

El llamado se produce en un contexto en el que diferentes sectores de Santander reclaman mayor intervención del Gobierno Nacional para garantizar la terminación de obras consideradas estratégicas para la movilidad, la seguridad vial y la conexión de los municipios del departamento con otras regiones del país.

¿Quién responde por las obras que no avanzan?

Otro de los interrogantes planteados durante la presentación del informe estuvo relacionado con el impacto que tienen los retrasos y problemas de ejecución sobre la ciudadanía y las responsabilidades que deben asumir contratistas y entidades contratantes.

Rincón señaló que cada proyecto debe ser revisado de manera individual para establecer qué ha ocurrido, cuáles son las responsabilidades y qué medidas se han adoptado para corregir los problemas.

“Para todo contratista hay un contratante”, recordó, al señalar que es necesario analizar en cada caso las actuaciones desarrolladas para intentar recuperar el rumbo de las obras.

La preocupación radica en que los retrasos no solamente representan dificultades administrativas o financieras, sino que también pueden traducirse en mayores costos, afectaciones a la movilidad y pérdida de los beneficios que las obras deberían generar para las comunidades.

Cámara de Comercio pide incluir los proyectos en el Plan Nacional de Desarrollo

Ante este escenario, el sector empresarial también puso la mirada sobre la representación política de Santander en el Congreso y su capacidad para gestionar recursos ante el Gobierno Nacional.

Rincón consideró que la bancada política de la región debe asumir con entusiasmo la defensa de estos proyectos y trabajar para que sean incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo y en el Plan Plurianual de Inversiones.

A su juicio, lograr esa incorporación permitiría abrir una ruta para gestionar los recursos y avanzar en la solución de las dificultades que actualmente presentan las obras.

Variante de San Gil, la mayor preocupación

Aunque el informe contempla varios proyectos estratégicos, Juan Carlos Rincón fue enfático en señalar que la Variante de San Gil requiere una atención especial.

El proyecto presenta un avance cercano al 42 %, pero el principal problema, según explicó, es que actualmente la infraestructura no cumple plenamente con el propósito para el cual fue concebida.

“Hoy no conecta nada con nada”, afirmó Rincón al referirse a la situación de la variante.

Este proyecto además tuvo una inversión ejecutada de 174 mil 800 millones de pesos, aunque las obras no cumplen con función alguna ni beneficio para la comunidad, pero no se alcanzó el objetivo del contrato.

De igual forma, del total de 223 predios faltan 97 por adquirir está pendiente la compensación ambiental en 118,6 hectáreas.

El dirigente gremial reconoció que otros proyectos pueden representar mayores inversiones o tener una importancia regional y nacional considerable. Sin embargo, insistió en que la Variante de San Gil tiene una particularidad que agrava su situación: no está prestando actualmente el servicio esperado a los habitantes de San Gil ni a los santandereanos.

La obra fue concebida, entre otros objetivos, para contribuir a reducir la siniestralidad vial y evitar que los usuarios continúen expuestos a riesgos en los corredores existentes.

“Se hizo precisamente para evitar una siniestralidad vial que estaba costando vidas”, recordó.

Por ello, desde la Cámara de Comercio de Bucaramanga se considera urgente revisar el estado real de la obra, sus dificultades contractuales, técnicas y financieras, y establecer una hoja de ruta que permita destrabar su ejecución.

Rincón invitó a revisar directamente el estado de los trabajos en el territorio para dimensionar la magnitud del problema. Según manifestó, basta con recorrer la zona de intervención para comprobar que el avance de la obra no corresponde con las expectativas que existen sobre un proyecto considerado estratégico para la movilidad de San Gil y Santander.

El informe de veeduría plantea así un llamado de atención a los gobiernos Nacional y Departamental, a los contratantes, contratistas y a la bancada política de Santander para que definan soluciones concretas frente a los retrasos y dificultades que amenazan el desarrollo de importantes corredores viales del departamento.

1. ¿Cuál es el proyecto de infraestructura vial más crítico en Santander?

La Variante de San Gil fue señalada como el proyecto más crítico, debido a que registra cerca de 42 % de ejecución y actualmente no está cumpliendo plenamente su función de conexión vial.

2. ¿Qué dificultades enfrentan los proyectos de infraestructura en Santander?

De acuerdo con Juan Carlos Rincón, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, existen retos relacionados con estudios y diseños, recursos económicos y solución de controversias entre los diferentes actores involucrados en las obras.

3. ¿Qué espera la Cámara de Comercio del Gobierno Nacional y la bancada de Santander?

Se espera que el Gobierno Nacional destine los recursos necesarios para avanzar en los proyectos y que la bancada política de Santander gestione su inclusión en el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Plurianual de Inversiones.