Los Centros Vida de San Gil permanecen cerrados y la situación ya genera preocupación entre los adultos mayores que durante el año reciben allí servicios de alimentación, acompañamiento psicosocial, actividades físicas y atención primaria en salud.
La denuncia llegó a Alerta San Gil por parte de Marco Antonio Paredes Prada, adulto mayor y beneficiario del programa desde el año 2012, quien manifestó su preocupación por el tiempo que llevan suspendidos estos espacios.
Según explicó Paredes, en los Centros Vida los adultos mayores reciben desayuno y almuerzo, pero el beneficio va mucho más allá de la alimentación. Para él, uno de los componentes más importantes es el acompañamiento psicosocial, además de las actividades de ejercicio, las charlas y el seguimiento realizado por profesionales.
“Para nosotros los abuelos es mucho tiempo”, manifestó el denunciante, quien aseguró que algunos adultos mayores tienen mayores dificultades para afrontar la suspensión del servicio debido a sus condiciones económicas y de movilidad.
Paredes contó que, gracias a que todavía puede desplazarse, ha tenido que recurrir al reciclaje para conseguir recursos que le permitan garantizar su alimentación. Sin embargo, advirtió que existen adultos mayores que utilizan caminadores o necesitan ayuda permanente para movilizarse y que no cuentan con las mismas posibilidades.
El ciudadano también lanzó una advertencia a las autoridades: si la situación se prolonga, podría convertirse en un problema social para una población que requiere atención permanente.
De acuerdo con la denuncia, son alrededor de 500 adultos mayores los que se benefician de los Centros Vida en diferentes sectores de San Gil.
¿Qué responde la Alcaldía?
Ante la inquietud, Any Janeth Rodríguez Sierra, secretaria de Gestión Social y Salud de San Gil, explicó que la suspensión del servicio está relacionada principalmente con la disponibilidad de recursos públicos destinados al funcionamiento de estos espacios.
La funcionaria señaló que durante 2026 los Centros Vida funcionaron desde el 2 de febrero hasta el 30 de junio, es decir, durante cinco meses continuos, con recursos provenientes principalmente de la estampilla para el bienestar del adulto mayor y aportes de la Gobernación de Santander.
Según la secretaria, para esos primeros cinco meses se ejecutaron más de $1.800 millones, mientras que actualmente existiría un saldo aproximado de $600 millones para diferentes componentes relacionados con la atención del adulto mayor. Para garantizar la operación de los Centros Vida hasta finalizar 2026, se requeriría una suma similar.
Rodríguez explicó que el municipio está a la espera de recursos de la Gobernación de Santander y de un mayor recaudo de la estampilla. Incluso mencionó que ya fueron notificados cerca de $40 millones pendientes de giro departamental, aunque esa cantidad representaría apenas unos días adicionales de funcionamiento.
La secretaria sostuvo que realizar un convenio únicamente con los recursos disponibles permitiría prestar el servicio durante aproximadamente 35 o 37 días hábiles, situación que obligaría nuevamente a suspenderlo. Por esta razón, la Administración busca contar con mayores recursos antes de reabrir.
La expectativa de la Alcaldía es que los Centros Vida puedan volver a funcionar durante octubre, aunque la fecha dependerá de los trámites administrativos, contractuales y de la disponibilidad presupuestal.
Alcaldía prepara depuración de beneficiarios
Otro de los puntos anunciados por la Administración Municipal es la realización de una focalización de los adultos mayores beneficiarios.
La Alcaldía abrió una convocatoria hasta el pasado 20 de agosto para actualizar la información de los adultos mayores y sus familias. Posteriormente, una trabajadora social realizará visitas socioeconómicas con el propósito de determinar las condiciones de cada persona.
La secretaria aclaró que el Sisbén será un criterio de priorización, pero no será el único elemento utilizado para determinar quién recibe el beneficio. También se tendrá en cuenta la edad, el régimen de salud y, especialmente, la situación socioeconómica y las redes de apoyo familiar.
La funcionaria explicó que la prioridad debe estar en adultos mayores en condición de vulnerabilidad extrema, personas habitantes de calle, quienes no tengan redes de apoyo y aquellos que realmente requieran el subsidio público.
La medida podría generar inquietudes entre algunos actuales beneficiarios, pero la Administración sostiene que el propósito es garantizar una distribución equitativa y eficiente de los recursos.
Buscan que el servicio funcione todo el año
Como alternativa para evitar que los Centros Vida tengan interrupciones prolongadas, la Secretaría de Gestión Social y Salud anunció que trabaja en un proyecto de acuerdo para crear un comedor comunitario.
La propuesta sería presentada ante el Concejo Municipal de San Gil y buscaría que, una vez se agoten los recursos provenientes de la estampilla, los espacios puedan continuar prestando el servicio bajo la figura de comedores comunitarios.
La Administración espera avanzar en esta iniciativa durante 2026 con el objetivo de que pueda comenzar a aplicarse en 2027.
Mientras tanto, los adultos mayores esperan que se concrete una solución. Para Marco Antonio Paredes, la preocupación no se limita a recibir una comida, sino a recuperar un espacio que durante años se ha convertido en una red de apoyo, integración y acompañamiento para cientos de personas mayores.
La discusión queda ahora entre la necesidad de garantizar la continuidad del servicio y las limitaciones presupuestales que enfrenta el municipio. Entre tanto, los beneficiarios esperan que la anunciada reapertura para octubre permita retomar las actividades y servicios que consideran fundamentales para su bienestar.