Más de 34 toneladas de residuos especiales fueron recolectadas durante la vigésima tercera Jornada de Recolección de Residuos Posconsumo realizada en los municipios de la jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), una iniciativa que busca promover la disposición adecuada de elementos que requieren un manejo ambiental especializado.
La actividad se desarrolló durante varios días y contó con la participación de ciudadanos, empresas, instituciones educativas y entidades públicas de los 13 municipios que integran el área de influencia de la corporación (Bucaramanga, California, Charta, El Playón, Floridablanca, Girón, Lebrija, Matanza, Piedecuesta, Rionegro, Suratá, Tona y Vetas).
Entre los residuos entregados se encuentran pilas, computadores, electrodomésticos, bombillos, medicamentos vencidos, baterías, aceites vegetales usados y envases de plaguicidas, entre otros materiales considerados potencialmente contaminantes.
Reducción de la contaminación
Según el balance entregado por la autoridad ambiental, la cantidad recolectada permitirá que estos residuos no lleguen al relleno sanitario El Carrasco, reduciendo riesgos asociados a la contaminación del suelo, las fuentes hídricas y los ecosistemas de la región.
“Cada residuo que la ciudadanía decidió entregar durante esta jornada representa una oportunidad para proteger nuestros recursos naturales. Estos resultados reflejan que cada vez existe una mayor conciencia ambiental y una participación más activa frente al manejo responsable de los residuos especiales”, señaló Juan Carlos Reyes Nova, gerente general de la Corporación.
Gestión especializada para cada residuo
Uno de los aspectos destacados de la jornada es que la totalidad de los materiales recolectados será incorporada a una cadena especializada de gestión ambiental. Para ello, la corporación trabajó de manera articulada con programas posconsumo y gestores autorizados, encargados de realizar los procesos de clasificación, transporte, aprovechamiento, valorización, tratamiento o disposición final de acuerdo con las características de cada residuo.
Bladimir Perea Mena, profesional especializado de la Oficina de Gestión Social y Ambiental de la Cdmb, explicó que una vez culmina la recolección, los elementos son trasladados por empresas que cuentan con las licencias ambientales correspondientes: “Estos elementos son movilizados por gestores autorizados que realizan procesos de tratamiento, aprovechamiento y valorización, permitiendo que muchos de ellos sean reincorporados a cadenas productivas”.
Según el funcionario, las llantas usadas encabezaron la lista de residuos recolectados, registrando el mayor volumen de la jornada. En segundo lugar se ubicaron los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), seguidos por bombillas y luminarias. También se reportó una importante cantidad de envases y empaques de agroquímicos provenientes del sector rural.
Educación ambiental y participación ciudadana
La jornada también dejó en evidencia el avance de las campañas de educación ambiental relacionadas con la correcta disposición de residuos especiales. La participación ciudadana reflejó una mayor comprensión sobre los riesgos que representan elementos como pilas, baterías, medicamentos vencidos o equipos electrónicos cuando son desechados junto con la basura convencional.
“Estas actividades nos facilitan hacer algo que muchas veces queremos, pero no sabemos cómo disponer correctamente esos objetos que ya no sirven. Me parece excelente que se realicen este tipo de jornadas, porque nos dan la tranquilidad de entregar los elementos con la certeza de que no van a contaminar el ambiente”, manifestó Tatiana Mutis, residente del barrio La Aurora de Bucaramanga.