Durante más de un año, la obra estuvo prácticamente quieta. Problemas con licencias, ajustes técnicos y líos contractuales frenaron un proyecto que supera los 56 mil millones de pesos, generando críticas y dudas sobre su ejecución. Incluso, una adición de más de 3 mil millones aumentó la presión sobre la Gobernación.
Ahora el panorama empieza a cambiar
Actualmente, ya se adelantan trabajos clave como la excavación de 33 huecos de 18 metros de profundidad, fundamentales para la estructura del muelle. De estos, 13 ya están listos, lo que representa un avance inicial, pero significativo para destrabar la obra.
El proyecto contempla la construcción de un muelle flotante, centro náutico y zonas para deportes acuáticos, con la meta de convertir a Topocoro en el llamado “mar de Santander”. La apuesta es grande: atraer turistas, generar empleo y mover la economía en municipios cercanos como Lebrija, Girón, Betulia y San Vicente de Chucurí.
Según lo informado por la administración departamental, la obra se ejecuta por etapas. En este momento se desarrollan adecuaciones básicas, accesos y estructuras iniciales, que permitirán avanzar hacia fases más visibles del proyecto.
Si no hay nuevos contratiempos, las primeras fases podrían estar listas entre junio y julio de 2027, lo que permitiría una operación parcial del complejo. Es decir, algunas áreas empezarían a funcionar mientras se completan otras.
A largo plazo, el proyecto incluirá también vías de acceso, zonas de servicios y espacios turísticos, claves para garantizar la llegada de visitantes y el funcionamiento completo del lugar.
La visión es clara: aprovechar el potencial de uno de los embalses más grandes del país para impulsar el turismo ecológico, la navegación y los deportes acuáticos.
Por ahora, la expectativa crece. Empresarios, comunidades y autoridades ven en Topocoro una oportunidad real de desarrollo.
La diferencia es que esta vez, ya hay maquinaria trabajando… y eso cambia todo.