Veeduría

Informe revela crisis en las vías del sur de Santander: obras paralizadas y presuntos recortes

Veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga

La Veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga reveló severas fallas de planeación en cuatro obras viales de Santander.

Veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga El ejercicio presentó a la comunidad el estado de cuatro proyectos estratégicos para la conectividad y la economía regional.

Las principales obras de infraestructura vial del sur de Santander volvieron al centro del debate tras la presentación del primer informe de seguimiento de la Veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, seccional San Gil, durante una jornada de socialización realizada en la capital de la provincia de Guanentá.

El ejercicio permitió exponer ante la comunidad el estado de cuatro proyectos considerados estratégicos para la conectividad, el turismo, la agricultura y la economía regional: la Variante de San Gil, el corredor San Gil-Charalá-Duitama, la vía Mogotes-San Joaquín-Onzaga, conocida como vía Onsamo, y el corredor Barichara-Zapatoca.

Según el informe presentado, los cuatro proyectos han tenido modificaciones frente a sus planteamientos iniciales, mientras algunos enfrentan suspensiones, falta de recursos y reducción de metas. La veeduría atribuye parte de estas dificultades a problemas de planeación de los proyectos.

La Variante de San Gil, uno de los casos más críticos

Uno de los proyectos que concentra mayor preocupación es la Variante de San Gil, cuya ejecución contractual terminó y actualmente permanece sin obras activas.

El proyecto registra un avance cercano al 42 %, equivalente a aproximadamente 4,1 kilómetros construidos, de los 9,6 kilómetros previstos inicialmente.

La iniciativa se quedó sin recursos desde junio de 2023, después de 73 meses de ejecución, y actualmente requiere alrededor de $200.000 millones para completar el trazado proyectado.

La ingeniera Marcela Gualdrón, responsable de la veeduría, explicó que desde la Cámara de Comercio y la Alianza por Santander se han adelantado gestiones ante el Gobierno Nacional para insistir en la terminación de esta infraestructura.

Durante la socialización se informó que existe un anuncio de $200.000 millones para estructurar la continuación del proyecto y completar los kilómetros pendientes.

Gualdrón también recordó que el viaducto de La Laja, asociado a este corredor, permanece sin funcionalidad mientras no esté conectado con el resto de la infraestructura vial.

Vía Onsamo: la meta de pavimentación cayó 64,5 %

Otro de los proyectos revisados fue la denominada vía Onsamo, corredor Mogotes-San Joaquín-Onzaga.

El contrato, con una inversión de $88.324 millones y firmado en febrero de 2023, contemplaba inicialmente 24,85 kilómetros de nuevo pavimento entre Mogotes y San Joaquín, además de la intervención del PR26 y la construcción de segundos carriles en cuatro puentes.

Sin embargo, después de cinco modificaciones contractuales, la meta de pavimentación se redujo a 8,8 kilómetros, lo que representa una disminución del 64,5 % frente al objetivo inicial.

La veeduría también identificó la incorporación de nuevas actividades, entre ellas trabajos de mantenimiento en diferentes puntos del corredor y los estudios y diseños del puente La Leona, entre San Joaquín y Onzaga, aunque estos no contemplan la construcción del puente.

De acuerdo con el informe, durante el primer año se pavimentaron 4,9 kilómetros. Al compararlo con la nueva meta de 8,8 kilómetros, el avance físico sobre ese nuevo objetivo alcanza el 55,7 %.

Barichara-Zapatoca permanece suspendida

El corredor Barichara-Zapatoca también presenta dificultades.

El proyecto comenzó el 27 de febrero de 2023 y tenía una proyección de siete años. Su planteamiento inicial contemplaba intervenir 52,4 kilómetros entre Zapatoca y el centro poblado de Guane, en jurisdicción de Barichara, con una inversión de aproximadamente $143.942 millones.

No obstante, la meta de pavimentación fue reducida en un 33 %, pasando a 35 kilómetros.

A esta reducción se suma una suspensión desde el 9 de abril de 2026, relacionada con la necesidad de contar con estudios y permisos ambientales para intervenir sectores del Distrito Regional de Manejo Integrado de la serranía de Los Yariguíes.

De acuerdo con lo expuesto durante la presentación, la suspensión podría prolongarse debido a los estudios y trámites pendientes.

San Gil-Charalá-Duitama: comenzaron las obras en Santander

El panorama presenta diferencias en el corredor San Gil-Charalá-Duitama.

Según la veeduría, este es el proyecto que presenta menores dificultades en su ejecución, con un contratista que ha venido desarrollando las obras conforme a la programación.

Después de aproximadamente cinco años, comenzaron finalmente las intervenciones correspondientes al tramo ubicado en Santander, específicamente entre Virolín y La Cantera.

Sin embargo, también existe una reducción en la meta inicial: de los 41 kilómetros de nuevo pavimento contemplados inicialmente, los recursos disponibles permitirían ejecutar aproximadamente 25 kilómetros, una reducción cercana al 39 %.

Para la veeduría, este inicio de obras en Santander representa un avance dentro de un proyecto que durante sus primeros años tuvo intervenciones principalmente en territorio de Boyacá.

La planeación, en el centro del análisis

Uno de los principales puntos planteados durante la socialización fue la planeación de los proyectos de infraestructura.

Marcela Gualdrón explicó que el seguimiento realizado a estas y otras obras permite identificar situaciones en las que los recursos inicialmente asignados no serían suficientes para cumplir las metas establecidas.

A esto se suman factores como la aparición de puntos críticos, variaciones de precios, modificaciones contractuales y la incorporación de nuevas actividades durante la ejecución.

“De entrada casi que se sabe, de conformidad con los promedios que hay para la ejecución de vías, que los recursos no van a alcanzar para las metas que están establecidas”, manifestó la ingeniera durante la presentación.

La veeduría considera que estos cambios terminan generando una reducción progresiva de los alcances inicialmente planteados.

La comunidad tendrá un papel en el seguimiento

Uno de los objetivos de la Cámara de Comercio de Bucaramanga con este ejercicio es que la información sobre las obras no permanezca únicamente en los documentos técnicos, sino que llegue a las comunidades directamente afectadas.

La idea es que los ciudadanos conozcan cuánto se ha ejecutado, cuáles son las metas vigentes, qué actividades están pendientes y cuáles son las dificultades que enfrenta cada proyecto.

Para una región cuya economía depende en buena medida de la movilidad rural, el café, la agricultura y el turismo, el estado de estas vías tiene efectos que van más allá de la construcción de kilómetros de pavimento.

Por eso, el informe abre nuevamente la discusión sobre cuánto de lo que fue anunciado inicialmente terminará convirtiéndose en obras funcionales para los habitantes del sur de Santander y cuánto deberá esperar la región para ver terminados sus principales corredores de conexión.