Feria bonita

La Feria Bonita 2026 cerró con el mute santandereano más grande del mundo

Mute más grande del mundo en Bucaramanga

Bucaramanga cerró la Feria Bonita 2026 con el Festival de Colonias, que reunió 80 colonias de Santander y miles de visitantes alrededor de gastronomía, música, cultura y tradiciones.

Gobernación de Santander Aunque el mute gigante se robó el show, la oferta gastronómica fue mucho más amplia

Bucaramanga despidió la Feria Bonita 2026 con sabor a tradición. La edición número 29 del Festival de Colonias cerró con broche de oro este fin de semana alrededor del estadio Américo Montanini, donde 80 colonias de las siete provincias de Santander se reunieron en una sola fiesta que congregó a miles de personas en el último gran evento de la feria.

Durante toda la jornada, la gastronomía, la música, el baile y la diversión fueron protagonistas. Las familias santandereanas, visitantes de otras regiones del país y turistas extranjeros llegaron para disfrutar de una tradición que completa casi tres décadas y que se ha consolidado como el evento por excelencia para cerrar la Feria Bonita de Colombia.

En esta oportunidad, el festival tuvo dos invitados especiales que le dieron un toque internacional y nacional al encuentro: Boyacá y Argentina. Sus delegaciones se sumaron a las muestras culturales y gastronómicas, enriqueciendo una programación que exaltó la identidad santandereana pero que también abrió las puertas a otras culturas.

El protagonista: un mute gigante para hacer historia

El gran atractivo de esta edición fue la olla gigante instalada en el corazón del festival. Por tratarse de un evento que resalta la cultura gastronómica santandereana, los organizadores decidieron que la preparación debía ser del plato más representativo de la región: el mute.

La meta fue ambiciosa y simbólica: batir un récord mundial con 2.500 platos de mute santandereano servidos en un mismo día.

“Queremos batir el récord del mundo en cocinar 2.500 platos de mute santandereano, tiene 20 cabezas de cerdo, 200 libras de carne, un aro de cebolla, un bulto de papa negra, un bulto de papa amarilla, ahuyama, zanahoria, guacas”, manifestó Óscar Fernando León, chef santandereano encargado de liderar la monumental preparación.

La olla, que acaparó las miradas de los asistentes, se convirtió en el punto de encuentro del festival. El aroma del mute se sintió desde temprano y la fila para probar el plato insignia no dejó de crecer durante la tarde.

Más allá del mute

Aunque el mute gigante se robó el show, la oferta gastronómica fue mucho más amplia. Los pabellones de las 80 colonias ofrecieron un recorrido por los sabores de Santander y de Colombia.

Los visitantes pudieron encontrar platos autóctonos como la carne oreada, el cabro, la sobrebarriga y la fritanga, además de preparaciones que son populares en diferentes regiones del país como la lechona y la carne llanera; también hubo una amplia variedad de postres, bebidas típicas y productos artesanales.