Curití

Café curiteño destacado en Austria proyecta a Santander en el barismo global

La familia de la hacienda el Rodeo

Curití (Santander): la Hacienda El Rodeo llevó su Geisha a Vienna Coffee Festival 2026; Madalin Truica fue bicampeón y logró cupo Tokio 2027.

Redes familia Reyes El café Geisha de El Rodeo, con doble fermentación y secado natural, destaca por sus notas exóticas y perfil especial.

Hay cafés que se quedan en una taza y otros que logran llevar el nombre de una región mucho más lejos. Ese es el caso de un café producido en Curití, Santander, que recientemente llegó a una de las competencias más importantes del mundo del barismo y se convirtió en una nueva vitrina para la caficultura santandereana.

El protagonista de esta historia es la Hacienda Cafetera El Rodeo, una empresa familiar ubicada en la parte alta de Curití que durante años ha trabajado en el desarrollo de cafés especiales, perfeccionando variedades, procesos de fermentación, secado y conservación para llevar su producción a mercados nacionales e internacionales.

Entre el 11 y el 13 de septiembre, durante el Vienna Coffee Festival 2026, el barista y tostador Madalin Truica se consagró como bicampeón nacional de barismo de Austria. Para su presentación utilizó, entre otros, un café producido en El Rodeo, junto con un café de la finca Granja Paraíso 92, de Wilton Benítez.

El resultado significó además para Truica obtener el cupo para representar a Austria en el World Barista Championship, previsto en Tokio en 2027.

Para la familia de El Rodeo, más allá del resultado del concurso, el hecho de que un barista internacional haya escogido uno de sus cafés representa el reconocimiento a un trabajo que viene construyéndose durante años. De acuerdo con Carolina Reyes, representante de la Hacienda Cafetera El Rodeo, la selección no respondió únicamente al nombre de la finca, sino a las características sensoriales y a la calidad del café que llegó hasta la mesa de análisis del barista.

Uno de los elementos diferenciales fue la variedad Geisha, reconocida por sus perfiles suaves, balanceados y con notas exóticas. En este caso, la finca trabajó además con una doble fermentación y un secado natural, proceso en el que el café permanece con el fruto durante el secado para contribuir al desarrollo y exaltación de determinadas características de la taza.

Pero detrás de esa taza hay mucho más que un proceso de producción. Hay una apuesta familiar por la caficultura de especialidad, el cuidado de los cultivos y la búsqueda permanente de nuevos mercados.

La Hacienda El Rodeo también ha trabajado con variedades como Borbón Rosado y Sidra, mientras desarrolla cafés especiales a partir de variedades tradicionales. Sus productos han logrado presencia con tostadores y cafeterías de Asia y Europa, además de participar en espacios internacionales como World of Coffee y mesas de catación.

Ese camino internacional se suma a reconocimientos obtenidos en Colombia. La familia recuerda especialmente el primer lugar alcanzado en Colombia Tierra de Diversidad, representando a Santander, y el reconocimiento obtenido posteriormente en Mejor Taza Santander.

La historia también pone en valor el trabajo de cientos de familias y trabajadores que sostienen la producción cafetera en el departamento. En el caso de El Rodeo, la hacienda mantiene entre 10 y 12 trabajadores de manera constante, cifra que puede aumentar durante las épocas de cosecha con la llegada de recolectores.

Carolina Reyes explica además que la finca está ubicada entre los 1.950 y 2.050 metros sobre el nivel del mar, en un territorio con diferentes condiciones climáticas. Por eso, el manejo de sombra, biodiversidad, fertilización y procesos poscosecha resulta fundamental para preservar la calidad del grano.

El reconocimiento alcanzado en Austria llega así como una nueva página en la historia de una hacienda que busca demostrar que el café santandereano puede competir en escenarios cada vez más exigentes.

Y aunque todavía no está definido si el café de El Rodeo volverá a estar en la presentación de Madalin Truica durante el Mundial de Barismo en Tokio 2027, la familia ya celebra lo conseguido.

Desde Curití, una taza de café logró entrar en el radar de un campeón internacional y llevar consigo el nombre de Santander, Colombia y una tradición cafetera que continúa buscando nuevos caminos en el mundo.