Un fallo judicial puso fin a uno de los casos de homicidio que más impactó a la comunidad de San Gil en los últimos años. El Juzgado Segundo Penal del municipio condenó a 39 años y 2 meses de prisión a Jairo José Aponte Alcalá, ciudadano de nacionalidad venezolana, por el asesinato de Miguel Antonio Figueroa Sandoval, conocido como “Miguelón”.
La decisión fue anunciada el pasado 30 de abril durante la audiencia de lectura de fallo, en la que el juez lo halló responsable del delito de homicidio agravado en concurso con lesiones personales. En total, la condena asciende a 470 meses de prisión, además de la negación de cualquier beneficio como la detención domiciliaria. Actualmente, el condenado permanece recluido en la cárcel de Barrancabermeja.
Los hechos se remontan al 9 de febrero de 2025, cuando en plena vía pública, en la avenida Santander con calle 15, uno de los sectores más transitados de San Gil, se registró el ataque. Según lo establecido en el proceso judicial, la víctima, de 43 años, fue agredida con arma blanca en repetidas ocasiones, lo que le causó la muerte en el lugar. Durante el mismo episodio, uno de sus acompañantes también resultó herido.
Este crimen generó conmoción en la ciudadanía y encendió el debate sobre la seguridad en el municipio. En su momento, testigos señalaron que el ataque se produjo en medio de una riña, aunque las investigaciones permitieron establecer la responsabilidad directa del hoy condenado.
En el proceso también fue vinculado otro individuo como presunto cómplice; sin embargo, el juzgado emitió fallo absolutorio en su caso, al considerar que no existían pruebas suficientes para determinar su participación en los hechos.
El homicidio de “Miguelón” se convirtió en uno de los casos más recordados de 2025 en San Gil, no solo por la violencia del ataque, sino por haberse registrado en una zona céntrica y concurrida. Autoridades locales, en ese momento, reiteraron el llamado a fortalecer las estrategias de seguridad y convivencia ciudadana, ante el aumento de riñas y hechos violentos en espacios públicos.
De acuerdo con reportes de entidades como la Policía Nacional de Colombia y la Fiscalía General de la Nación, este tipo de hechos suele estar asociado a conflictos interpersonales, consumo de alcohol y armas blancas, factores que han sido identificados como detonantes frecuentes de homicidios en distintas regiones del país.