Barichara

Barichara busca endeudarse por $4.000 millones para mejorar la calidad del agua y enfrentar histórica crisis hídrica

Empresa de Servicios Públicos de Barichara

Barichara analiza un empréstito de 4.000 millones para mejorar el agua en casco urbano y rural, con planta de tratamiento, microfiltración y acueductos.

Alcaldía de Barichara Distintos sectores coinciden en que la crisis del agua en Barichara necesita soluciones urgentes y ya no admite más aplazamientos.

La crisis del agua en Barichara volvió a encender el debate público y político en el municipio. El Concejo Municipal estudia actualmente un proyecto de acuerdo que permitiría a la administración adquirir un empréstito cercano a los 4.000 millones de pesos, recursos que serían destinados a mejorar la calidad del agua tanto en el casco urbano como en parte del sector rural.

Aunque la discusión ha generado posiciones divididas, varios sectores coinciden en algo: la problemática hídrica de Barichara ya no da espera y requiere medidas urgentes mientras llegan soluciones definitivas desde el orden departamental y nacional.

El proyecto contempla una inversión de 2.534 millones de pesos para la optimización de la planta de tratamiento del municipio, con el objetivo de aumentar su capacidad de 15 a 30 litros por segundo. Además, incluye la implementación de sistemas de microfiltración para cerca de mil personas, fortalecimiento de acueductos rurales, instalación de tanques de almacenamiento y sistemas de recolección de aguas lluvias.

El concejal y ponente de la iniciativa, Freddy Quintero, explicó que el proyecto aún se encuentra en revisión técnica y jurídica. Según indicó, el Concejo solicitó documentación adicional a la administración municipal antes de avanzar hacia una posible discusión en plenaria.

Sin embargo, más allá de la discusión política, la realidad del municipio sigue siendo crítica. Durante años, Barichara ha enfrentado problemas relacionados con la escasez y calidad del agua, situación que se agravó recientemente por las dificultades en las fuentes de abastecimiento y el deterioro de la quebrada La Laja, históricamente utilizada para surtir el acueducto.

El concejal Pablo Figueroa aseguró que este proyecto no representa la solución definitiva, pero sí podría convertirse en el punto de partida para comenzar a resolver una problemática que lleva más de tres décadas afectando al municipio.

Según explicó, Barichara hace parte del Plan Departamental de Aguas (PDA), mecanismo que permite gestionar recursos con entidades como la Gobernación de Santander, el Ministerio de Vivienda, el Viceministerio de Agua y otras instituciones nacionales. No obstante, varios proyectos presentados ante estas entidades aún no han logrado aprobación ni financiación.

Entre ellos aparece una iniciativa para optimizar el sistema regional de Acuascot, cuyo costo superaría los 13 mil millones de pesos. También se han estudiado alternativas históricas como llevar agua desde San Gil, Mogotes o San Joaquín, aunque ninguna ha prosperado.

Figueroa insistió en que actualmente el principal objetivo es mejorar la calidad del agua que reciben las familias, especialmente en las zonas rurales donde muchas comunidades consumen agua sin tratamiento.

Por su parte, el ingeniero y veedor ciudadano Daniel Forero Quintanilla hizo un llamado al Concejo y a la Alcaldía para actuar con responsabilidad frente a la emergencia. Según manifestó, la comunidad está observando atentamente las decisiones que se tomen alrededor de este proceso y pidió dejar de lado intereses políticos para priorizar una solución colectiva.

Mientras continúa el análisis del proyecto, la preocupación crece entre habitantes, comerciantes y empresarios turísticos, quienes temen que el anunciado fenómeno de El Niño pueda agravar aún más la situación hídrica del municipio en los próximos meses.

En pocas palabras, Barichara enfrenta una decisión clave: avanzar con un endeudamiento que permita mejorar parcialmente la calidad del agua o continuar esperando recursos nacionales y departamentales que, aunque se han prometido durante años, todavía no se concretan.