La Defensa Civil y unidades de la Quinta Brigada del Ejército Nacional reforzaron las labores de atención en zona rural de Lebrija, Santander, tras la emergencia provocada por el desbordamiento del río Lebrija.
Las acciones se desarrollan de manera articulada con campesinos del sector, con el objetivo de auxiliar a las familias damnificadas y restablecer el acceso a las áreas más afectadas.
Las intensas lluvias de las últimas horas han generado graves afectaciones en varias veredas, donde se reportan viviendas dañadas, pérdida de enseres y tramos viales bloqueados por deslizamientos y lodo. Esta situación ha dificultado el ingreso de ayudas humanitarias y la movilidad de los habitantes.
En medio de la emergencia, organismos de socorro y comunidad unieron esfuerzos para adelantar labores de rescate en puntos críticos. Uno de los operativos más complejos se registró cuando tres personas quedaron atrapadas sobre una camioneta en medio de la creciente súbita del río.
La Defensa Civil, con el apoyo de campesinos de la zona, logró poner a salvo a estas personas mediante el uso de cuerdas y chalupas, en una maniobra que exigió gran coordinación debido a la fuerza del agua y las difíciles condiciones del terreno. El rescate fue destacado como una acción clave para preservar vidas en medio de la contingencia.
De forma paralela, soldados del Batallón de Ingenieros de Combate N.° 5, adscritos a la Quinta Brigada, se desplazaron hacia el centro poblado de la vereda Vanegas, uno de los sectores más golpeados por la emergencia. Allí apoyan tareas de evaluación de daños, remoción de escombros y acompañamiento a la comunidad.
Autoridades brindan asistencia humanitaria
Además, un pelotón especializado en Atención y Prevención de Desastres fue desplegado para brindar asistencia humanitaria, entregar ayudas básicas y apoyar la atención de las familias que lo perdieron todo tras la avalancha. El desbordamiento del río arrastró varias viviendas y dejó a numerosas personas en condición de vulnerabilidad.
Las autoridades indicaron que el trabajo conjunto entre fuerza pública, organismos de socorro y habitantes de la región ha sido fundamental para llegar a zonas de difícil acceso. En varios puntos, los propios campesinos han ayudado a guiar a los rescatistas por caminos alternos y trochas.
Mientras avanzan las labores en terreno, se mantiene el monitoreo constante del nivel del río y de las zonas inestables, ante el riesgo de nuevos deslizamientos. También se coordinan acciones para restablecer el paso en vías rurales y garantizar el suministro de alimentos, agua y atención médica.
Las entidades reiteraron el llamado a la comunidad para acatar las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo, evitar cruzar corrientes crecidas y reportar cualquier situación de emergencia. La prioridad, señalaron, es salvaguardar la vida de los habitantes y acompañar la recuperación de las zonas afectadas.