Una nueva intervención vial proyectada para el barrio Diamante II promete convertirse en una de las soluciones más importantes para mejorar la movilidad en el sur de Bucaramanga.
La obra, que ya fue adjudicada por la administración municipal, contempla la construcción de una infraestructura diseñada para optimizar la circulación de vehículos, facilitar los accesos al sector y reducir los problemas de congestión que durante años han afectado a residentes y conductores.
La intervención busca responder a una necesidad histórica de la comunidad, que ha enfrentado dificultades de movilidad debido al alto flujo de vehículos que transitan diariamente por el sector.
Inversión
La obra contará con una inversión cercana a los 2.700 millones de pesos, incluyendo interventoría, y estos son recursos que serán financiados en su totalidad por el municipio.
El plazo estimado para la ejecución es de cuatro meses, según informó la administración municipal bumanguesa.
Las obras
El proyecto incluye la habilitación de un nuevo acceso al barrio a través de la calle 83, acompañado de una intersección que permitirá un ingreso más ágil al Diamante II y una mejor distribución del tráfico en este punto de la ciudad.
Uno de los principales componentes de la obra será la construcción de una nueva vía anexa en sentido norte-sur sobre el deprimido existente.
Esta infraestructura permitirá reorganizar la circulación vehicular y redirigir parte del tráfico que llega desde el sector del Cacique hacia la autopista Bucaramanga - Floridablanca, contribuyendo a disminuir los embotellamientos que suelen registrarse, principalmente en las ‘horas pico’.
Impacto en vías del sector
Las mejoras, además, tendrán impacto en la conectividad de diferentes vías del barrio.
Con la nueva configuración se facilitarán las salidas desde la carrera 24 hacia el oriente y norte de Bucaramanga, al tiempo que se optimizará la conexión con la avenida 89 en dirección al sur y occidente de la ciudad, así como hacia Floridablanca.
De acuerdo con lo proyectado, la intervención no solo beneficiará a los habitantes de Diamante II y barrios aledaños (como Provenza, Fontana y San Luis), sino también a miles de conductores que utilizan diariamente este corredor para desplazarse entre distintos sectores del área metropolitana de la capital santandereana.
La expectativa es que la redistribución del flujo vehicular permita recorridos más eficientes y una reducción en los tiempos de viaje.